La diputada nacional Mariela Coletta, de Provincias Unidas, protagonizó un fuerte cruce con el secretario de Educación, Carlos Torrendell, durante la reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados del martes 20 de octubre, en el marco del debate del Presupuesto 2027. La legisladora cuestionó los argumentos del funcionario sobre las tasas de graduación de las universidades públicas y hasta utilizó la propia trayectoria académica del funcionario libertario para cuestionar la mirada oficial sobre los estudiantes que demoran años en completar sus carreras.
El intercambio se produjo en una sesión marcada por las diferencias sobre el financiamiento universitario, el papel del Estado en la educación y la utilización de recursos públicos para sostener la enseñanza y la investigación. Sin embargo, el episodio más anecdótico comenzó después de que Torrendell defendiera la política educativa del Gobierno de Javier Milei y planteara reparos sobre los resultados del sistema universitario.
Según expuso ante los legisladores, en las universidades públicas se gradúan 18,7 de cada 100 estudiantes que comienzan sus estudios, mientras que en las instituciones privadas la proporción asciende a 40 cada 100. El funcionario también cuestionó el gasto estatal en el sistema educativo y sostuvo que durante años se destinaron recursos sin que eso se tradujera, a su juicio, en mejoras suficientes en los aprendizajes. "Se gastó mucho pero no se gastó en que los chicos aprendieran. Nosotros cambiamos los paradigmas", afirmó.
La respuesta de Coletta apuntó directamente a la historia académica del secretario. Según el currículum de Torrendell publicado por la Universidad Católica Argentina (UCA), el funcionario comenzó Abogacía en marzo de 1988, pero abandonó esa carrera cuando llevaba un 20% de avance. En marzo de 1990 se inscribió en el Profesorado en Ciencias de la Educación, que terminó en agosto de 1995. Posteriormente, cursó la Licenciatura en Ciencias de la Educación y obtuvo el título recién en 2005. Fue precisamente este último recorrido el que la diputada utilizó para señalar que habían transcurrido 15 años entre el inicio de la carrera y su graduación.
"Usted se anotó en una universidad en el año 88 para Abogacía, lo dejó, vaya a saber por qué motivos personales lo decidió", le recordó Coletta. A continuación, agregó: "En 1990 se anotó en la carrera que sí estudió efectivamente y su egreso fue en el 2005, quince años después". La legisladora no se limitó a señalar la demora, sino que puso en discusión el criterio utilizado para evaluar las trayectorias de los estudiantes universitarios y cuestionó que el tiempo transcurrido hasta la graduación sea interpretado automáticamente como falta de esfuerzo o de compromiso.
"¿Eso está mal? ¿Yo tengo que poner en duda que usted no tuvo voluntad o que no le pasó la vida como a cualquier ser humano que estudia una carrera y quizás trabaja, lo deja en pausa por cuestiones familiares, personales?", preguntó. La diputada insistió en que las circunstancias personales, laborales y familiares pueden incidir en la duración de los estudios y que una evaluación seria de la educación superior no debería desconocer esos factores. En ese sentido, su intervención se convirtió en una respuesta a las críticas contra los denominados "estudiantes eternos", una expresión utilizada en el debate público para referirse a quienes permanecen muchos años en la universidad sin completar sus carreras.

La legisladora profundizó su cuestionamiento al enfoque oficial con otra pregunta dirigida al funcionario: "¿Realmente les parece hablar del tiempo de cursada con esa insensibilidad, sin tener en cuenta que hay voluntad y deseo de progresar?". Con esa frase, buscó poner en evidencia lo que consideró una contradicción entre los cuestionamientos del Gobierno a las demoras en la graduación y la propia experiencia de Torrendell. Luego recurrió a una metáfora para describir lo que considera una contradicción de quienes se benefician de oportunidades financiadas con recursos públicos y después cuestionan que otras personas puedan acceder a ellas: "Esto me lleva al ejemplo de la escalera: subo la escalera y cuando estoy arriba la pateo para que nadie más suba", sostuvo.
Otro pasaje punzante, fue cuando la misma diputada extendió sus críticas al fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, y al vínculo entre la empresa y la formación universitaria. Según planteó, buena parte de los integrantes de los niveles jerárquicos de la compañía se graduaron en la Universidad de Buenos Aires (UBA), mientras que Galperin había estudiado en el exterior con una beca de YPF. A partir de esos ejemplos, cuestionó que actores que se beneficiaron de oportunidades educativas o de mecanismos de apoyo puedan luego respaldar políticas que, a su entender, debilitan el sistema público. "Toda la cúpula, la de los cargos más jerárquicos de Mercado Libre, son graduados de la UBA. Entonces usan el sistema, le sacan provecho y después van y lo rompen", señaló.
El cruce tuvo lugar en un contexto de fuerte disputa por los recursos destinados a las universidades nacionales. Durante la reunión, Torrendell defendió el proyecto de Presupuesto 2027 junto al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. La iniciativa contempla transferencias por 7,7 billones de pesos para las universidades nacionales, mientras que el Consejo Interuniversitario Nacional reclama una asignación superior a los 11 billones. La diferencia refleja la dimensión del conflicto entre el Gobierno y las autoridades universitarias, que reclaman recursos suficientes para sostener el funcionamiento de las instituciones, los salarios y las actividades académicas y científicas.
El intercambio dejó expuesta una de las tensiones centrales del debate universitario argentino: la necesidad de evaluar los resultados y el uso de los recursos públicos, frente al riesgo de reducir las trayectorias educativas a estadísticas que no contemplan las condiciones reales en las que estudian miles de personas.















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