COSTUMBRES | 23-11-2020 00:36

Fitness emocional. Las prácticas que eligen los famosos para “resetearse”

La pandemia incentivó toda clase de prácticas espirituales, desde el yoga hasta el “journaling”. Las apps, coachs y filosofías que están de moda. Galería de celebridades.

Entre marzo y septiembre, la demanda de clases de yoga, meditación y mindfulness en la plataforma Gympass creció un 109%. El período no en vano coincide con la etapa más estricta de la cuarentena: la necesidad de recurrir a prácticas de bienestar espiritual que puedan proveer algún tipo de calma en tiempos inciertos fue mucha. Y así comenzó a crecer, cada vez con más fuerza, lo que algunos especialistas venían llamando “fitness emocional”. Un entrenamiento al servicio de las emociones, en el que hay lugar preponderante para el yoga y la meditación, pero también para actividades menos conocidas como el journaling, los rituales de gratitud y el seguimiento de líderes positivos.

Complementar lo físico

“En plena pandemia, notamos que crecieron las búsquedas de clases y diversificamos aún más nuestra propuesta en Argentina. Vimos que la gente se volcó a cuidar del bienestar como forma de contrarrestar no solo la inactividad del aislamiento, sino también el estrés laboral o burnout”, apunta Francisco Dedomenici, “country lead” de Gympass en el país, plataforma que permite acceder a los más diversos programas de entrenamiento. Atentos a esta necesidad, decidieron incluir apps con el foco en la salud mental: mindfulness, meditación, manejo de la ansiedad y el estrés, terapia psicológica y hasta una para dejar de fumar. Entre ellas, la reconocida Calm, una aplicación que ofrece estímulos y acciones para mejorar el sueño, la meditación y la relajación, aplaudida en redes por los más variados famosos e influencers. “Las personas están buscando herramientas que les permitan conectar desde otro lugar, e incluso actividades que les permitan cuidar su salud de una forma más integral: atendiendo la cuestión física pero sin dejar de lado la salud mental”, detallan desde la empresa.

 

Journaling

 

Desde hace varios años enfocado a lo que llama “el fitness holístico”, el entrenador Daniel Tangona no dejó de sorprenderse por la increíble demanda de este tipo de contenidos que encontró en la cuarentena. “Me están convocando empresas no solo para dar clases sino también charlas sobre fortalecer el espíritu, y hasta estoy organizando retiros de fin de semana durante el verano en la estancia La Candelaria, haciendo un mix entre entrenamiento y búsqueda de paz mental”, detalla. Según él, la gente finalmente entendió que lo que se compra en los gimnasios no es tanto músculo como tiempo y salud mental. También, que determinadas actividades pueden funcionar como una meditación activa, en la que enfocarse y estar presentes al 100%, desde jugar al golf a remar o boxear. “Ciertos deportes sirven especialmente para parar la pelota y resetearse, porque te exigen estar por completo ahí”, apunta.

A la vez, cuenta que logró encontrar eco en su eterna recomendación de complementar el ejercicio más duro con otras aptitudes espirituales. “Las pesas y la parte cardiovascular son muy importantes, pero la meditación, los espacios para el silencio y la introspección son igual de vitales. Por eso hablamos de un entrenamiento holístico: cuerpo, mente y espíritu; nada está disociado. La gente finalmente está buscando eso, después de meses muy angustiada, con ansiedad y paralizada por el miedo”, relata. En su nuevo plan, luego de una clase de entrenamiento físico llegan unos minutos de meditación que dejan al alumno listo para encarar el día con más calma y dormir mejor a la noche.

Recursos y técnicas

Pero no todo es yoga, meditación y mindfulness en el fitness emocional. También hay lugar para pequeños recursos de los que se asegura que el impacto es grande. Por ejemplo, el journaling, que con nombre internacional viene a rebautizar y reivindicar el antiquísimo arte de llevar un diario. En él deberían plasmarse con asiduidad pensamientos, deseos, miedos y esperanzas. La idea es tanto despertar el costado creativo como desconectarse por un rato de la tecnología y las pantallas. En el mismo camino se inscribe el pintar mandalas, aunque se plantea que el journaling permite analizar acciones pasadas y presentes, y así trabajar mejor en los objetivos a futuro.

Otros recursos que los especialistas recomiendan son ejercitar la gratitud, reírse más, visualizar situaciones que dan miedo en pos de controlarlas, repetir un mantra, seguir referentes espirituales, usar técnicas de respiración y pisar el pasto descalzo. Tal vez la más exótica de las prácticas de moda sea el ASMR, la escucha de sonidos que generan una Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (llamada así por sus siglas en inglés). Según se promete, estos estímulos provocan hormigueos en el cuerpo que ayudan a relajar los músculos. Son muchísimas las cuentas de YouTube que siguen esta tendencia. Sentir para creer.

Más allá de la extravagancia de la técnica elegida, algo queda claro: la pandemia se presentó como un gran maestro. “Vino a cachetear y sacudir a la humanidad, para que tome conciencia y experimente que el confort material no traerá, necesariamente, confort espiritual”, sostiene el conferencista y coach ontológico Alejo Chapero. Para él, incluso en la mayor de las adversidades y en escenarios que juzgamos como negativos, detrás hay aprendizaje y evolución. “El mundo entero necesitaba tomar una inhalación profunda. Parar este frenético existir en pos de un poco de sosiego, de calma e introspección”, apunta.

En este sentido, asegura que la mente tiene una tendencia natural a oscilar entre el pasado y el futuro que se convierte en la principal fuente de estrés. Para enfrentarlo, recomienda tres herramientas para elevar el sistema inmune: la meditación, el autoconocimiento y la risa. Mientras la primera fortalece el cerebro y tiene la capacidad de serenar la mente y traerla al momento presente, el segundo tiene que ver con reconocer que lo que molesta está más en la propia cabeza que en el afuera, haciendo necesario soltar el pasado y dejar de lado el futuro. “Finalmente, está la capacidad de sonreír incluso en la adversidad. Es de sabios no perder la sonrisa en épocas de turbulencias”.

Y en tanto este tipo de técnicas brindan resiliencia, Chapero asimismo considera que deberíamos trabajar en la aceptación, un término que si bien se ha vuelto cool en los últimos años, tiene una profundidad mayor a la que le da la tendencia. “Se ha masificado el ‘si sucede, conviene’, y nada más errado. La sabiduría consiste en aceptar lo que ocurrió, sin sumisión, pero entendiendo que lo que está aconteciendo es inevitable. Eso abrirá a nuevas posibilidades y a una vida con más paz y serenidad”, recomienda.

Para Dafne Schilling, profesora de yoga, creadora del método “Intención en movimiento”, y autora de la guía de bienestar “12 estaciones del alma”, el término “fitness emocional” no termina de ser correcto, porque se refiere sobre todo a técnicas milenarias. “Sin embargo, entiendo que se están conociendo más porque el autodescubrimiento se puso de moda en los últimos años, y cada vez hay más gente con ganas de explorarse y conocer su destino”, apunta. Entre la tendencia y el proceso de deconstrucción y reconstrucción al que muchos se han abierto, el público está cada vez más permeable a estos procesos. Y para Schilling, es una gran noticia, porque son herramientas que nos sacan del lugar de víctimas. “Nos sacan del drama y ayudan a comprender por qué nos pasan las cosas, regalándonos los recursos para poder cobijar esas emociones y seguir adelante, sabiendo que somos más que ese conflicto transitorio”, detalla. Entre las mayores enseñanzas, recalca la fuerza para conectarse con la verdadera esencia. Esa con la que muchos se encontraron por primera vez en aquellos primeros días de aislamiento, cuando el mundo calló y finalmente pudieron escucharse. Esa que hoy doman y conectan a través de las diversas técnicas del fitness holístico, espiritual y emocional.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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