Viernes 25 de septiembre, 2020

CULTURA | 10-08-2020 19:10

Cómo es el teatro por WhatsApp

Los teléfonos se transformaron en salas de espectáculo. Cómo se desarrollan las obras y cómo interactúan los actores con el público.

No hay que esperar a que se abra el telón sino a que suene un ringtone. Las butacas numeradas mutaron en sillones en primera fila, siempre con la mejor ubicación. Y hay que olvidar aquella voz en off que mandaba a apagar el celular. La cuarentena hizo posible que un hecho artístico tenga como escenario esa mini pantalla tan detestada y combatida en épocas de prepandemia. Con los teatros cerrados y la necesidad en unos de actuar y en otros de dejarse atravesar, el pacto toma nuevas formas.

Transformar el polvo en oro

 En “Amor de cuarentena”, de Santiago Loza, el público paga una entrada de seiscientos pesos, elige a un integrante del elenco y accede al envío de audios de Whatsapp, fotos y videos durante catorce días. Es un único guión, basado en la reaparición de un ex amor. Hay quienes repiten la experiencia con otra voz o quienes comparten con sus parejas la elección del otro integrante. Lo recaudado viene permitiendo repartir ganancias de manera equitativa entre el elenco, la Casa del Teatro y el Archivo de Memoria Trans. El autor la define como una ficción sonora, con elementos visuales. “Prefiero creer que es algo distinto a una obra, un 'mientras tanto' del teatro. Esperando que podamos volver a ciertas formas conocidas”, dice Loza.

 

Leonardo Sbaraglia

 

Tampoco José María Muscari considera que “Sex virtual” sea una obra o una adaptación de “Sex”, el espectáculo que venían presentando en Gorriti Art Center desde 2019. La define como una experiencia de sensaciones donde el teatro, el canto, la danza, la gastronomía y la filosofía son ingredientes igualitarios. Tras la compra de una entrada ($ 500 la general, $ 1000 la vip –con contenidos exclusivos por whatsapp y Zoom-y $ 1800 para una pareja), de viernes a domingo se reciben en distintas plataformas –Whatsapp, IG, YouTube, Twitter, Telegram y Zoom- materiales hechos por una compañía de treinta integrantes (además de actores, hay un psicólogo, DJ, filósofo y sexólogo). Cada edición es única porque se crea desde distintos disparadores temáticos. Parte de los materiales son grabados pero la mayoría se hace en vivo. “Creo que la vanguardia de 'Sex' me permitió trasladarlo a esta multiplataforma. Si hubiera tenido una obra de texto, me hubiera sido casi imposible”, explica Muscari.

 

Diego Ramos y Gloria Carrá en Sex Virtual.

 

“Vengan de a uno” es la propuesta más reciente: un ciclo de cinco ficciones íntimas interactivas entre un actor y un espectador que se conectan por videollamada. Cada experiencia de 35 minutos sale $ 1000 y está actuada por un actor diferente. Su creador, Ezequiel Hara Duck viene indagando hace años el vínculo entre lo teatral y los dispositivos electrónicos y encuentra una gran diferencia entre esta y sus propuestas anteriores: “'Perfil Bajo' y 'Clavemos el visto' son Site Specific, es decir, que fueron concebidas y diseñadas para realizarse en espacios públicos de la ciudad. Esta experiencia, en cambio, se hace a puertas cerradas, en la casa de los actores y los espectadores, comunicados a través de la pantalla y, si bien no es necesario que el espectador actúe, interactúa y dialoga con él”. Para Hara Duck, esta tampoco es una obra teatral, sino una nueva forma de contar ficción interactiva en formato audiovisual.

Agua de las piedras 

Muscari cree que hay un plus de intimidad, cercanía e individualidad. “En cada edición se venden más entradas y eso tiene que ver con las sensaciones que vive el público que hace que vuelvan y traigan a más gente”, dice y cuenta que, al detectar que los espectadores quieren formar parte, incluirán una sección que se llamará “El casting”, para ver si surge algún nuevo integrante de la troupe.

En “Amor de cuarentena”, Santiago Loza jugó con su interés narrativo en lo monologal: “Hace años que miro con extrañeza la gente que monologa con sus teléfonos, que se abstrae del contexto. Tal vez uno de los desafíos era reunir cierto tono poético con esa urgencia y desprolijidad de los mensajes. También que no aludieran de manera directa a lo que ocurría. Me parecía que era grato recibir ese tipo de mensajes en un soporte donde hay un tránsito permanente de malas noticias. Algo de remanso”. Loza confiesa que desea que vuelva la experiencia teatral presencial y supone que estas nuevas formas podrán convivir con ella.

 

Dolores Fonzi

 

¿Lo teatral puede aparecer en cualquier soporte? Como dice Loza, desde hace tiempo se estaban probando nuevas modalidades, había teatro por streaming, sin presencia física o instalaciones. “Creo que la experiencia convencional del teatro es intransferible. Pero con esta modalidad hay algo que sucede en la mente del espectador/oyente, que puede ser una cercana a la teatral, a esa expectación que se tiene antes de que suceda una obra”, afirma. En el caso de “Amor de cuarentena”, hay cierto registro del radioteatro que vuelve a partir del predominio de lo sonoro y de lo actoral puesto y encarnado en la voz de los actores y actrices.

Haru Duck señala que existe premura por encasillar, clasificar y ponerle nombre al formato. “A la actuación en cine no se la llama 'teatro por cine'. Estos nuevos recursos toman elementos del teatro, pero no es necesariamente teatro”, explica y trae a la memoria a Darío Vittori y su emblemático ciclo televisivo “Teatro como en el teatro”. “Lo teatral puede aparecer en diferentes soportes, como lo hizo Vittori, cuando se adelantó cuarenta años al teatro por streaming. Pero creo que la gran diferencia es que el teatro implica la presencia física del espectador”, apunta.

Descentralizar. Con todo, hay una reciente confirmación: el dios del entretenimiento ya no atiende solo en Buenos Aires. Desde cualquier punto del país (y del mapa), se puede acceder a estas experiencias. “Alrededor del noventa por ciento de nuestro público es del interior del país y de otros países. Estamos vendiendo entradas para 'Sex Virtual' en 25 países, incluyendo Japón y Canadá, por ejemplo. Estamos muy sorprendidos”, dice Muscari y afirma que, más allá de las diferencias idiomáticas, el público disfruta la experiencia, sobre todo los materiales pregrabados que son absolutamente visuales. Dentro del elenco, hay dos parejas de convivientes y eso les permite armar escenas en dúo, pero también, y gracias al montaje de la edición, producen otras de a dos pero con actores que están solos en sus casas. A pesar de semejante despliegue de energía y recursos, y en medio de una crisis económica fenomenal, “Sex virtual” resulta un excelente negocio: el promedio del valor de la entrada termina siendo superior a la presencial y, al no tener límite físico, venden por semana el doble de entradas de lo que hacían en el teatro (pese a que “Sex” agotó cada una de las 1600 localidades semanales).

Hara Duck resalta que las nuevas plataformas son un gran escenario todavía poco explorado, sobre todo con el potencial que tienen para darles un rol activo a los espectadores. “Tener un público participativo y que demuestra cómo la está pasando es el mejor minuto a minuto para un director. Creo que estas propuestas no competirán con el teatro tradicional, sino que darán nuevas opciones de formatos narrativos”. La pospandemia será escenario de redefiniciones también respecto a la categoría de público y del hecho teatral.

 

 

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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