Domingo 27 de noviembre, 2022

CULTURA | 17-06-2022 00:00

Cuáles son las obras de arte más famosas de la Argentina

Por su calidad y su historia, algunos monumentos, esculturas y pinturas convocan en forma especial al público argentino. Dónde pueden verse.

Hay que hacer unas tres horas de cola para verla. Pequeña y detrás de un vidrio, La Gioconda, el cuadro más famoso del mundo, duerme en el Museo del Louvre y es admirado a diario por miles de visitantes. En los últimos días volvió a ser noticia porque un hombre disfrazado le arrojó un pastel. No pasó a mayores, pero poner la obra en el candelero permite jugar con la comparación: cuáles son las obras que, en la Argentina, despiertan un interés parecido. Esos cuadros y monumentos icónicos frente a los cuales todos quieren pararse, al menos una vez en la vida. Un panel de expertos en arte ayudó a NOTICIAS a elaborar el listado.

En colección privada

Los primeros nombres que surgen refieren a obras que pertenecen a la colección de MALBA, hoy el museo más transitado del país. Según el área de comunicación de la institución, “Abaporu” (1928), de Tarsila do Amaral, es visitada por brasileños casi en peregrinación, en busca de ver en persona la obra más emblemática del modernismo. “Es una obra imprescindible, todos los brasileños la conocen porque está hasta en los manuales escolares”, ilustra Daniela de la Rez, licenciada en Historia del Arte. La anécdota cuenta que Eduardo Costantini la compró en una subasta cuando todo Brasil daba por hecho que la ganarían ellos. Y se quedaron con la fiesta en suspenso. “Es un dolor en el corazón, por eso la pidieron prestada cuando fue el Mundial de Río, y Dilma Roussef mandó el avión presidencial a trasladarla”, ilustra de la Rez. Codiciada desde entonces, Costantini ha recibido múltiples ofertas para venderla, pero siempre se niega. “Se dice que la última fue de 60 millones de dólares”, relata la experta.

Abaporu de Tarsila do Amaral

También en MALBA, el “Autorretrato con chango y loro” (1942), de Frida Kahlo despierta atención y selfies. “Es el único cuadro de Frida que está expuesto, disponible para su visita, como parte de una colección permanente”, apuntan desde el museo. Puede que esto cambie si Costantini decide exponer también “Diego y yo”, la obra de la artista mexicana que compró en noviembre pasado en un remate de Sotheby’s por US$ 34,8 millones.

Con respecto a los argentinos, no puede obviarse la pasión que despierta Antonio Berni. En MALBA, su obra “Manifestación” (1934) es una de las más importantes de nuestra historia del arte gracias a su poderoso contenido social. Aunque ilustra las consecuencias de la Gran Depresión, refleja también muchos otros momentos del país.

De patrimonio nacional

El Museo Nacional de Bellas Artes es la insitución oficial dedicada al arte más visitada de la Argentina. Por eso, es natural que muchas obras, muy convocantes, se sitúen allí. Entre los argentinos, los expertos destacan “Sin pan y sin trabajo” (1893), de Ernesto de la Cárcova, la primera pintura de temática social de la historia del arte argentina, que retrata la desocupación. También “La vuelta del malón” (1892), una pintura de Ángel Della Valle, que fue primera en su rubro: representar la temática indígena. Otro hito importante es “Retrato de Manuelita Rosas” (1851), de Prilidiano Pueyrredón.

Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova

En la misma sala que el cuadro de De la Cárcova convive otra obra que convoca por su fuerza: “El despertar de la criada” (1887), de Eduardo Sívori. “Es un desnudo muy sugerente, que en su momento tuvo una recepción complicada, porque cuando se expuso por primera vez en Argentina solo se permitía que lo vieran hombres mayores de 18 años”, evoca de la Rez. Aún hoy, apta para todo público, sigue llamando la atención no solo por el desnudo, sino también por el manejo de la luz y su composición.

El MNBA también tiene piezas internacionales sumamente atractivas. “Las obras de los impresionistas y postimpresionistas son de las más vistas: Manet, Monet, Sisley, Degas, Van Gogh, Gauguin y por supuesto Rodin”, apunta Florencia Galesio, responsable del área de Investigación y Curaduría del museo. En este camino, “La ninfa sorprendida” (1861) de Édouard Manet es de las más admiradas.

En La Boca, el Museo Benito Quinquela Martín alberga muchas obras de este artista, cuya iconografía es reconocida por todos. Pero Teresa Anchorena, presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos regala una joyita extra: “en la Casa del Teatro hay dos obras de Quinquela en el foyer que se restauraron recientemente y valen mucho la pena”.

En el Centro Cultural Kirchner, la obra más vista es evidente, pero no por eso menos impactante: el gigantesco móvil en forma de globo que compone “Esfera azul” (2015), de Julio Le Parc, es admirado a diario. Sus cientos de placas de acrílico se mueven según los vaivenes del aire, reflejando la luz en formas variables.

Esfera azul de Julio Le Parc

Otro punto fuerte del acervo nacional es el mural de David Alfaro Siqueiros, “Ejercicio Plástico” (1933). Fue realizado por el Equipo Poligráfico, conformado por el muralista y también por Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Enrique Lázaro, en la quinta de Natalio Botana. Después de un largo proceso, durante el cual estuvo guardado en 16 años en contenedores, en 2003 fue declarado Bien de Interés Histórico Artístico Nacional y trasladado a su actual ubicación, en el Museo Casa Rosada.

De esculturas y cúpulas 

Pero las obras más vistas no son solo pinturas. En el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata se alza elegante el “Lobo Marino de Alfajores” (2013), creado por Marta Minujín en hierro y metal. En un inicio fue recubierto por 50.000 envoltorios de alfajores Havanna, íconos de dicha ciudad, para luego ser reemplazados por hojas de aluminio.

La fuente “Las Nereidas” (1903), de Lola Mora, está grabada en la memoria popular. Ubicada en la Costanera Sur, en sus inicios causó revuelo con sus desnudos, y representa a las nereidas asistiendo al nacimiento de la diosa Venus. En tanto “El pensador” (1880), de Auguste Rodin, se ubica frente al Congreso y fue traída directamente de París.

Finalmente, dos cúpulas se llevan los aplausos del público. La primera está en Galerías Pacífico y fue pintada en 1945 por cinco grandes muralistas: los artistas Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Lino Enea Spilimbergo, Manuel Colmeiro y Demetrio Urruchúa. Convinieron en realizar una decoración que lograra una construcción iconográfica de los valores primarios y prácticas comunes, como la familia y el contacto con la naturaleza.

Cúpula de las Galerías Pacífico

La segunda cúpula descansa en el Teatro Colón y fue pintada en 1966 por Raúl Soldi. Si bien en su inauguración el teatro tenía pinturas del artista francés Marcel Jambon (autor también de la cúpula original de la Ópera de París), se habían echado a perder y se eligió reemplazarlas con la obra de Soldi. Este pintó 51 figuras entre cantantes de ópera, bailarines, actores y el duende inspirador de los artistas en escena. Hoy basta levantar la vista en el mítico teatro para disfrutar de esta, una de las obras más vistas del país.

La gioconda

Las obras más famosas del mundo

  • “La Gioconda” (1503), Leonardo Da Vinci, Museo del Louvre.

  • “La última cena” (1495), Leonardo Da Vinci, Santa María Delle Grazie.

  • “La noche estrellada” (1889), Vincent Van Gogh, MoMA.

  • “El grito” (1893), Edvard Munch, Museo Nacional de Noruega.

  • “Guernica” (1937), Pablo Picasso, Museo Reina Sofía.

  • “El beso” (1907), Gustav Klimt, Museo Upper Belvedere.

  • “La joven de la perla” (1665), Johannes Vermeer, Mauritshuis.

  • “El nacimiento de Venus” (1485), Sandro Botticelli, Le Galerie Degli Uffizi.

  • “Las Meninas” (1656), Diego Velázquez, Museo del Prado.

  • “Creación de Adán” (1508), Miguel Ángel Buonarroti, Capilla Sixtina.


 

 

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