Thursday 23 de May, 2024

ECONOMíA | 02-09-2023 09:48

Pesos para todos: los precios lanzados

La intención de compensar la devaluación con un aluvión de pesos impulsa la inflación y amenaza esterilizar su impacto.

¡Volvé Guzmán, te perdonamos! Durante su gestión, el principal argumento para no convalidar un valor del dólar más realista, dada la inflación sólo contenidos por la sucesión de controles y cepos, era que un salto cambiario aceleraría la inflación. Finalmente, a las pocas horas del cierre de los comicios de las PASO una devaluación del tipo de cambio oficial del 22% desató la carrera inflacionaria. ¿Una victoria póstuma del exministro, ahora convertido en el chivo expiatorio de las dificultades de Sergio Massa?

Compensaciones. Una vez ejecutado el disparo de salida y viendo la rapidez con la que los agentes económicos ajustaron sus precios comenzó la danza de medidas para intentar mejorar los ingresos o contener directamente los precios por un tiempo:

  • Bonos para jubilados, asalariados privados y públicos, de entre $10.000 y $60.000 que deben implementarse a través de una norma en el Boletín Oficial pero que deben coordinarse con provincias y municipios empleadores que en principio no adhieren.
  • Más fondos para el programa Alimentar y los planes Potenciar trabajo para afrontar entre $10.000 y $23.000; diferimiento y reducción de la parte impositiva del monotributo y créditos subsidiados para jubilados, trabajadores y monotributistas.
  • Luego de la suba de los combustibles y transporte de agosto, congelamiento por 60 días.
  • Intento de reeditar un nuevo acuerdo de Precios Justos.
  • Suspensión de los aumentos ya pactados de la medicina privada en familias con ingresos de hasta $2 millones mensuales.

Escalada. La decisión de subir el tipo de cambio oficial a $350 ya estaba anunciada con los movimientos de la semana anterior, cuando el Banco Central aceleró las minidevaluaciones (el “crawling peg”) a un ritmo de 14% mensual. Curiosamente era lo que también el Fondo Monetario Internacional estimaba que estaba atrasado el tipo de cambio: entre 15 y 20%, cuestión documentada en el “Staff Report” que se dio a conocer cuando se formalizó la aprobación de la quinta y sexta revisión del acuerdo vigente en el que se exceptuaba a Argentina de las metas convenidas oportunamente, especialmente en lo que hacía a acumulación de reservas y de financiamiento del déficit fiscal. Sobre todo, contradice la información oficiosa esparcida por las usinas de campaña massista que el FMI había pedido un sinceramiento cambiario mucho mayor.

En el credo anterior, el valor del dólar (oficial) no era un problema y lo que existía era un ataque especulativo que se desarmaría a medida que el Gobierno mostrar un rumbo claro y medidas concretas para restarle veracidad a los rumores “infundados”. En este caso, la profecía parece haberse cumplido. La inflación, el gran verdugo de la estabilidad económica, parecía haberse estacionado en la banda entre el 7% y el 8% mensual cuando en junio y julio vio descender un escalón: 6% y 6,3% respectivamente. Sin embargo, el arrastre anterior llevaba el aumento interanual del IPC entre 112% y 118%. Pero y también citando al exministro platense, no era un camino sustentable.

La tercera y la cuarta semana de agosto tuvieron aumentos sustantivos en los precios. Eco Go estima en 5,8% la suba de alimentos sólo en la cuarta semana de agosto y estima un 12,9% para todo el mes en dicho rubro. Por su parte, C&T Asesores Económicos estima un IPC de 11% para agosto, pero, además, con un arrastre de 5% para septiembre que de esta manera también quedaría por encima de los dos dígitos. De esta manera, la inflación interanual para agosto estaría en el orden del 120% pero como la proyección de septiembre no tiene un piso definido subiría otro escalón, al 130% interanual. Dependerá de la evolución de la dinámica del mercado y las expectativas, con forma de calendario electoral.

Acumuladores. El talón de Aquiles versión 2023 fue la gran sequía, que marcó un récord nacional para la producción agropecuaria y que privó de US$22.000 millones de saldos exportables. La forma en que la autoridad económica pudo ir apagando los incendios fue echando mano a las reservas en vías de extinción para poner techo a los dólares financieros (el MEP y el CCL) entendiendo que de esta manera se desinflaban las expectativas devaluatorias y por lo tanto inflacionarias.

También en el esclarecedor documento del staff del FMI se develó la incógnita de la magnitud (negativa) de las reservas: -US$10.300 millones y todavía más bajas las “líquidas”: -US$14.100 millones. Además, muchos de los agujeros que el equipo económico fue tapando utilizó todas las líneas abiertas con organismos internacionales y con China, mediante la utilización de swaps que también llegaron a un techo (US$6.500 millones), y luego quedaron en el equivalente a US$5.000 millones.

La clave estará, de ahora en más en cómo vaya siendo el flujo de ingresos y egresos de dólares. En el primer concepto, los exportadores se beneficiaron con la nueva versión del “dólar agro” y están liquidando antes para eludir el impacto inflacionario. No hay mucho más que eso: los US$7.500 millones que aportó el FMI son para cancelar los adelantos anteriores y transferir los próximos pagos. En la práctica la próxima vez que los técnicos replanteen nuevas metas ya será con el equipo económico entrante.

Por el lado de los egresos, la agudización del cepo sólo tiene un límite y es el de la paralización de alguna actividad económica, carente de un abastecimiento fluido de insumos, lo que también encarece aquellos bienes con mayor sensibilidad a las importaciones. Sin embargo, la preocupación radica sobre todo en la dificultad para pagar las compras, que van acumulando una deuda con importadores que podría elevarse a US$20.000 millones para fin de año.

Todos estos elementos agregan tensión en el mercado: los precios dejan de ser únicos referentes, se posponen soluciones y se apela a voluntarismos varios para aplacar la dinámica remarcadora. Una distorsión más, pero con plazo fijo: se descuenta que el 23 de octubre varias de estas presiones deberían irse liberando. Buscando analogías, algunos pensaron en las presiones acumuladas previas al Rodrigazo (1975), pero el economista Fernando Marull advierte que en aquel momento el Gobierno llegaba a la explosión con un déficit del 13% del PBI. Por ahora, la proyección arroja un 5,3% de rojo total. Siempre y cuando no haya nuevas derivaciones de la reincidencia de “poner platita en el bolsillo” de los votantes.

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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