SOCIEDAD | 15-06-2020 19:12

Fabiola Yañez: Cada vez más parecida a Melania Trump

La primera dama adquirió un look muy similar al de las mujeres de la política norteamericana. Tacos altísimos, cortes clásicos e impronta conservadora.

Cualquiera que trabaje en la moda será capaz de rebatir fácilmente la máxima que indica que “el hábito no hace al monje”. Para quienes conocen a fondo el mundo de la indumentaria, las elecciones estéticas que uno hace al vestir significan mucho más que una cuestión de buen o mal gusto. Señalan sutilmente clases sociales, posibilidades económicas, aspiraciones, tribus culturales, pertenencias generacionales y hasta ideologías con respecto a la sexualidad y los roles de género. Todo un universo de sentidos expresados en peinados, colores, calzados y trajes.

La política conoce muy bien la riqueza semántica que puede esconderse detrás de un vestido y, sobre todo en los países del Primer Mundo, explota ese capital al máximo. Entre nosotros, la improvisación es mayor y cada personaje público se guía más por su instinto que por una estrategia planeada por un equipo de asesores.

Fabiola Yañez, la primera dama de la Argentina, parece jugarse cada vez más en la transmisión de un mensaje personal, en el que la indumentaria juega un rol muy importante. En los últimos meses, llamó la atención cómo su estilo se fue volviendo cada vez más formal, y el modo en que su estética se acercó al look más habitual en las mujeres de la política de los Estados Unidos.

Melania Trump es la referencia obligada en este sentido, pero los memoriosos recordarán algunos rasgos de la estética del poder en Washington, que pudieron verse en el personaje de Claire Underwood de la serie “House of Cards”, interpretado por Robin Wright.

La imagen de estas mujeres transmite poder pero sin perder feminidad. Vestidos ajustados de corte clásico y muy estructurados; stilettos altísimos (los tacos conjugan a la vez una idea de mando y sensualidad), colores neutros -blanco, negro, rosa, azul- y algunos items que siguen la tendencia fashion de la temporada. Por ejemplo, Melania y Fabiola vistieron tapados blancos este año, uno de los tonos de moda.

Mientras la esposa de Donald Trump recurre a una variedad de diseñadores de los Estados Unidos y del mundo, desde Calvin Klein a Gucci; Fabiola opta por autores nacionales: Javier Saiach, Evangelina Bomparola. Ivana Picallo -una de sus preferidas- y Natalia Antolín, entre otros. La cuestión del origen de los diseñadores es un tema álgido en todas partes, para primeras damas, reinas y princesas porque se supone que todas ellas deben apoyar la industria textil del propio país.

Mensaje. El estilo de Fabiola es cada vez más depurado y menos local, en armonía con el rol protocolar que le toca jugar junto al Presidente en la arena internacional. Y un espacio depurado y convencional es el que parece también empeñada en construir de puertas hacia adentro. Ella se ve y se siente muy similar tanto en la reunión con el Papa junto a la Alianza de Primeras Damas de América Latina y el Caribe, como cuando dialoga con un enfermero de un hospital público desde el living de la Quinta de Olivos.

¿A qué mujeres representa esta primera dama que recorre una feria de Misiones con stilettos de 15 centímetros o levanta en brazos a un bebé carenciado con un vestido que cuesta más de 10.000 pesos?

El espacio que construye Fabiola Yáñez parece dialogar más cómodamente con sectores conservadores que progresistas, a partir de una feminidad clásica y baja en conflictos. Un estilo muy distinto del que Fernández promueve en su gobierno, el más activo que haya tenido la Argentina en la defensa de los derechos femeninos.

Quizás sea cierto que el hábito no hace al monje, y tal vez la imagen de Fabiola es sólo una estrategia para llegar a la mayor cantidad de votantes posibles. Pero cuánto sumaría a su popularidad que, de vez en cuando, guardara los stilettos y saliera a recorrer las calles en jeans y zapatillas.

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