Thursday 23 de May, 2024

PERSONAJES | 15-01-2024 08:46

Cecilia Dopazo: “No hay que negar la tristeza”

La actriz que marcó una generación despide un 2023 de muchos proyectos y en 2024 vuelve a hacer teatro en la temporada teatral porteña.

Hace exactamente 30 años todos construían una balsa para irse a naufragar y hacían la fila de dos cuadras frente al inmenso Cine América de Callao y Santa Fe para ver “Tango feroz”. La película de Marcelo Piñeyro convirtió a Cecilia Dopazo en emblema de una generación y la confirmó como unos de los rostros definitivos de la cultura  joven de los 90, época donde al cine se le ponía el cuerpo, lejos de drones y efectos dibujados.

Hizo exitazos televisivos como “Clave de sol”, “Atreverse”, “Regalo del cielo” y “Mi cuñado”. Se tomó un tiempo porque quiso y pudo, pero no vuelve porque nunca se fue. Después de sucesos como “8 mujeres” y “Radojka”, el 4 de enero se sube al escenario del Multitabaris Comafi para recrear “Made in Lanús”, la mítica obra de Nelly Fernández Tiscornia cuya primera versión teatral fue protagonizada por Luis Brandoni, Marta Bianchi, Patricio Contreras y Leonor Manso. Después vino la película homónima y una historia de adioses y reencuentros que sigue vigente hasta hoy. 

Ahora Brandoni, quien ejerció como padre ficcional de Dopazo en “Mi cuñado”, es el encargado de dirigir a un elencazo en el que también están figuras de la talla de Alberto Ajaka, Malena Solda y Esteban Meloni. Sobre el escenario siempre el amor es más fuerte.

Noticias: En este momento la cuestión de irse o quedarse en el país es permanente tema de conversación en las redes. ¿La vigencia de un material como “Made in Lanús” fue lo que la decidió a aceptar esta propuesta?

Cecilia Dopazo: No necesariamente, aunque es un plus muy grande. A mí lo que más me convocó fue el equipo que se armó, la dirección de Beto Brandoni, a quien conozco desde hace tantos años, y la obra es sí misma, que es absolutamente hermosa más allá de que resuene mucho con la actualidad. Sabía que era un clásico y Nelly Fernández Tiscornia es una autora enorme. Se armó un equipo precioso entre la producción, la dirección y los actores. Todo eso junto hizo que este proyecto fuera imposible de rechazar, aún ensayando a fin de año y con un 2023 que por suerte fue de mucho trabajo para mí.

Noticias: Es verdad, últimamente está trabajando mucho. Hizo “Radojka” con Patricia Palmer en teatro, una participación en la película “No me rompan” junto a Carla Peterson y Julieta Díaz, otra en “Familia de diván”, con Boy Olmi y Carola Reyna, el año pasado tuvo un muy buen papel en “El gerente” junto a Leo Sbaraglia. Y todos esos títulos tienen algo en común, anduvieron muy bien de público. ¿Podemos decir que usted es cábala?

Dopazo: (Se ríe) No sé, pero “No me rompan” no solo anduvo muy bien en salas sino que está entre lo más visto de Netflix y “Familia de diván” es número uno en Flow. Hablamos de  comedias realmente bien hechas y con muy lindos elencos. También a principios de año hice una serie con Pablo Echarri y la China Suárez para Star+ que se va a estrenar recién a finales del 2024. Con respecto a “Radojka” fueron casi tres años, estuvimos en el Picadilly y también hicimos una larga gira. ¡Hubo de todo en el menú!

Noticias: Hablando de variedad, desde hace un tiempo la calle Corrientes está a menú fijo, casi todos los espectáculos son comedias o musicales. ¿“Made in Lanús” viene a romper con el mito de que el público del teatro comercial solo quiere reírse?

Dopazo: Si bien esta es una comedia dramática y, a pesar de lo que pensaba al principio, tiene momentos de mucho humor, me parece bien que se ofrezca otra cosa. Es importante y oxigenante reírse, pero también lo es conectarse con otras emociones que tienen que ver con la naturaleza humana, ¿no? Creo que venimos al teatro a vernos reflejados y a entregarnos a un viaje que recorra todos los sentimientos, algo que pasa en “Made in Lanús”. No negar la tristeza, la desilusión, aunque eso a veces parezca medio piantavotos y de miedo decir que algunas cosas nos duelen. En esta época y en este país hay mucha gente que la está pasando mal y, ¿por qué no vamos a hablarlo? ¿Por qué no va a verse reflejado en el escenario? Poder conectarse con lo que pasa en escena desde otro lugar que no sea solo el de la risa es muy reparador. Si bien el público agradece los momentos de humor que le dan un respiro, esta es una obra honda que cala bien adentro, es como un necesario masaje emocional.

Noticias: Con respecto a lo que dice, se ha abierto mucho el debate sobre la salud mental que fue un tema históricamente tabú, pero hoy quizás se habla poco de la tristeza del exilio, hay una permanente romantización en las redes sobre el hecho de vivir afuera. ¿Nos debemos esa conversación?

Dopazo: Yo creo que sí, sin duda. Lo que tiene de interesante “Made in Lanús” es que no baja línea, pero plantea todos los puntos de vista. Brandoni no se cansa de decir que la maravilla de esta obra radica en que los cuatro personajes tienen razón y cada uno desde su rol vive un dilema distinto. No hay buenos y malos, eso a mi criterio es lo fundamental, poder pensar qué pasa con los que se van y con los que se quedan, con los que quieren volver y con los que no pueden irse.

Noticias: Brandoni fue su papá en “Mi cuñado” y también compartió con él y con José Sacristán la película “Convivencia”. ¿Cómo fue este reencuentro con un Beto director?

Dopazo: ¡Fue hermoso! En este oficio podés de verte con gente durante años, y si compartiste tanto como nos pasó a nosotros y también a Ricardo Darín, cuando te volvés a encontrar es como si no hubiese pasado el tiempo, somos las mismas personas. Hay como un camino allanado, mis compañeros no lo conocían a Beto y ahí capaz también la informalidad de mi vínculo con él quizás ayudó a la dinámica grupal.

Noticias: Usted estuvo bastante tiempo corrida del foco mediático, en un oficio donde siempre se dice que al éxito no se lo abandona. Decidir hacer otra cosa y poner en pausa la profesión no es algo frecuente, ¿cómo se animó a dar ese paso ?

Dopazo: Yo lo hice, eso decantó y se notó, pero nunca salí a comunicar que iba a tomarme un recreo o a retirarme. De ningún modo, porque todo en la vida fluctúa y tiene su momento. No sabía cuánto iba a durar, pero necesité hacerlo porque a finales de los 90 había empezado a aceptar proyectos donde no me sentía cómoda. No estaba contenta y eso no era bueno para nadie, carecía de sentido. Sucedió en una coyuntura en la que pude alejarme un poco porque mi marido tenía cada vez más trabajo, a la vez empezábamos a armar nuestra familia y tuve el enorme privilegio de poder tomarme ese tiempo. Otra gente quizás no puede y sigue a contramano de su deseo porque no le queda otra. 

Noticias: Lo curioso es que siendo una reconocida actriz de cine y televisión, en su caso el deseo reapareció en el teatro. ¿Empezó a extrañar y dijo vuelvo desde otro lugar ?

Dopazo: Es que empecé a extrañar actuar y explorar cosas nuevas, había tenido muchas oportunidades muy buenas en cine y en tele, pero no en teatro. Cuando pensé que quería volver, en ese momento  fui a ver a  un representante muy conocido, Alejandro Vanelli, y ahí nomás a la semana ya estaba haciendo “8 Mujeres” con Muscari, que fue algo hermoso. A partir de ahí hice cada vez más teatro, fue una vuelta muy feliz. 

Noticias: Gracias a “Tango feroz” y “Caballos salvajes” es una actriz generacional. Hace poquito llegó a Netflix la versión remasterizada de esta última y hubo una función especial, muy conmovedora, donde asistieron el director Marcelo Piñeyro, Leo Sbaraglia, Fernán Mirás y usted. La película habla de una época donde la palabra libertad significaba otra cosa. ¿Cómo la vivió?

Dopazo: Me emocioné y me sorprendió que me pasara eso, te digo la verdad. Si bien quiero mucho a la película no la tenía tan presente porque hacía años que no la veía y fue hermoso encontrarme con Leo, Fernán, Daniel Kuzniecka, Piñeyro y todo el equipo que era el mismo de “Tango feroz”. No sabés lo que me pasó cuando finalizó la proyección, terminé llorando agarrada a Marcelo, no podíamos soltarnos las manos. No me esperaba la conmoción que tuve, recordé toda la filmación, el viaje al sur, a Aída Bortnik que escribió el guión con Piñeyro y a todos los que estamos ahí, vivos. Solo faltó Héctor Alterio que había venido a Buenos Aires unos meses antes. “Caballos salvajes” habla de la rebeldía en contra del establishment, pero sobre todo de los sueños y la justicia. Me recordó quiénes éramos en esa época y me parece que eso también es lo que le pasa al público. Mucha gente que me cruzo me cuenta anécdotas como que se escapó del colegio para ver esa película porque era prohibida para menores, otros comentan que tomaron decisiones que cambiaron sus vidas después de verla y es imposible no conmoverse con eso. ¡Qué privilegio haber estado ahí!

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Marcela Soberano

Marcela Soberano

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