Lunes 1 de marzo, 2021

PERSONAJES | 15-01-2021 11:57

Sebastián Borensztein: “El éxito es un activo bajo sospecha”

Director y guionista de cine y televisión, presenta “El Ruso”, su primera novela. Grieta, viveza criolla y legado familiar.

Aunque no le gustan las etiquetas, se pega la de “judío laico y gastronómico” porque no recibió orientación religiosa pero el sabor de la comida tradicional está en su ADN. Y sucumbe frente a la sopa de kneidalaj —un caldo con albóndigas preparadas con harina de matzá, huevo, sal y aceite— como la que compartían en la mesa familiar, al menos una vez a la semana. Hijo del vigente monologuista humorístico Tato Bores y Berta Szpindler, fallecida en agosto, es hermano de Alejandro (62), arquitecto, productor y columnista del diario Clarín y de Marina (54), autora del libro “Enfermé para sanar”, quienes conforman, sin duda, una trilogía creativa. Sebastián es director y guionista de cine y tevé —multipremiado, exitoso— y acaba de publicar su primera novela, “El Ruso” (Editada por Capital Intelectual). El libro fue presentado por Zoom, en un diálogo entre el autor y su amigo del alma, Ricardo Darín, desde Uruguay. “Es mi hermano querido —dijo Darín abriendo su corazón y la charla—; lo admiro porque su cabeza imaginativa vuela sin pudor, por su valentía sin censuras y porque es capaz de construir diálogos inteligentes y profundos… Me devoré la novela donde están todos estos rasgos. El texto es para mí una película. ¡Hizo falta una pandemia para que se sentara a escribir!”

El Ruso es un personaje que atraviesa circunstancias difíciles y descabelladas —creadas ficcionalmente, ingeniosas y angustiantes— pero que se desarrollan en el contexto histórico de la Segunda Guerra Mundial, con datos verídicos investigados por el autor. “Leí siempre mucho sobre esta época, miro muchos documentales y películas de ese tiempo. Escribir la novela fue hacer catarsis. Todo para dejar mal parados a los nazis me viene bien. Si algún aporte puedo hacer, es el de cagarme en estos tipos”, afirma.

NOTICIAS: ¿Cómo fue el comienzo del proceso de escritura? ¿Tenía todo imaginado desde antes de sentarse a escribir?

Sebastián Borensztein: No, tenía ganas de hacerlo pero no estaba definido casi nada. Tenía algunas puntas. Por ejemplo, el apellido del personaje, Rosenberg, es el de un compañero del colegio secundario —el mismo que el del ideólogo del nazismo y mano derecha de Hitler, Alfred Rosenberg—. La teoría histórica del Pervitin, una metanfetamina que usaba la sociedad alemana de la época, que era de venta libre, y que explica varias cosas sobre la conducta  social y la moral alemana de aquel momento, más el discurso nazi. La consumían también los soldados, era un ejército pasado de rosca que luego sufrió serias crisis de abstinencia.

NOTICIAS: ¿Hay algún condimento autobiográfico que haya aplicado en la novela?

Borensztein: No, tampoco. Solo añadí alguna cosa aislada de mi entorno. Por ejemplo, el chico que abre las puertas de los autos de quienes llegaban al teatro Colón y que se ensuciaba para disimular que era rubio y limpio, y así conseguir unas monedas, es mi papá. Él me contó que solía hacer eso.

NOTICIAS: ¿Qué diferencia sintió al escribir una novela, respecto a la elaboración de un guión para televisión o cine?

Borensztein: Sentí una libertad única. En la novela podés saltar de Mataderos a París y los lectores imaginan las escenas. Para el escritor no hay condicionamientos, va y viene con su relato y no le importa cómo se va a armar la escena, si es posible o si hay presupuesto. No pensás cómo filmar lo que escribís

NOTICIAS: En este momento se encuentra en Uruguay por trabajo. ¿Qué está rodando allí? ¿En qué etapa de la filmación está? 

Borensztein: Estoy en la etapa de preproducción de una serie para Amazon que se empieza a filmar en febrero. Es una de espías basada en hechos reales, un desarrollo en el que venimos trabajando con Daniel Burman y un equipo de autores desde hace dos años. 

NOTICIAS: ¿La dirige usted?

Borensztein: La vamos a dirigir juntos, y está producida por su compañía, Oficina Burman.

NOTICIAS: ¿En algún momento consideró seriamente la posibilidad de vivir fuera de la Argentina? 

Borensztein: Es normal que mi trabajo me lleve a instalarme en el exterior por épocas, y siempre es una saludable oportunidad para tomar distancia. Incluso, cada vez que sucede, me pregunto si me quedaría; pero al final siempre vuelvo

NOTICIAS: ¿Cuál cree que es el origen y la causa de la grieta entre los argentinos?

Borensztein: No lo sé. Lo que sí sé es que quienes gobernaron entre 2008 y 2019 le han sacado un enorme provecho y nos han hecho un gran daño.

NOTICIAS: ¿De qué modo cree que podrían zanjarse esas diferencias? ¿Estima que hay alguna posibilidad de solucionarlo?

Borensztein: Habiéndose fogoneado tanto el odio y la intolerancia, se hace muy difícil recuperar un estatus anterior. Creo que hay que empezar con el ejemplo y ese ejemplo debe venir desde el poder, y como no veo que vaya a suceder, la grieta no se va a cerrar en el corto ni en el mediano plazo. 

Sin embargo, Borensztein confía en la educación y en una revolución cultural como desiderátum. Sería una vía para juntar los pedazos de la implosión social. Suele dar ejemplos: “Acá en Argentina, si ponés un pie en la senda peatonal, no te para ningún vehículo. Y si frena, te hace un gesto para que te apures o te mira mal. Es un ejemplo válido para transpolarlo a otro país. Si no existe la consideración por el otro, en un hecho tan pequeño de convivencia cotidiana, ¿qué podés esperar? La revolución personal pasa por respetar al prójimo, darle la prioridad. Son reglas básicas que tenés que enseñar de generación en generación. Educar desde el respeto y la convivencia. ¿Por qué somos una sociedad que produce grandes exponentes individuales pero no es capaz de lograr objetivos colectivamente, ni siquiera trazarlos? Escuché que una sociedad que no sabe cuál es la razón de su unión no termina de progresar. Tenemos que saberlo, definir objetivos e ir tras ellos”, reflexiona.

Sebastian Borensztein

NOTICIAS: Triunfó como guionista en la aclamada serie “Tiempo Final”. Su ópera prima en cine, “La suerte está echada”, fue elogiada por el público y la crítica, lo mismo que “Un cuento chino”, “Capitán Koblic” y “La odisea de los giles”. Es un profesional exitoso y sería lógico que tuviera buen dinero. ¿El éxito y el dinero juntos serían condenables hoy en Argentina? 

Borensztein: El éxito, en general, está mal visto, es un activo bajo sospecha. Ves a un tipo manejando un precioso auto alemán y lo primero que se piensa es a cuánta gente habrá cagado, en vez de pensar todo el esfuerzo que habrá tenido que hacer para comprarlo. Aquí somos jodidos con el éxito del prójimo, lo vemos con desconfianza, con resentimiento. Eso no sucede en otros lugares que conozco. 

NOTICIAS: El chanta argentino y la viveza criolla resultan características vergonzantes para muchos, pero en varias circunstancias se ponderan como rasgos simpáticos de nuestra identidad para algunos. ¿Cuál es su mirada en esta cuestión?

Borensztein: A mí los chantas y la viveza criolla me producen rechazo. Y a juzgar por cómo nos ha ido hasta ahora como sociedad, creo que ya no se pueden tomar como rasgos simpáticos de nuestra identidad, sino como rasgos patéticos, que a estas alturas deberíamos esforzarnos en erradicar.

NOTICIAS: Un tema que ha dicho que le resulta recurrente cuando escribe es el del destino. ¿Por qué cree que es eso? ¿Cuál es su fascinación?

Borensztein: Porque me inquieta y hace que me haga montones de preguntas. ¿Está escrito?, ¿Lo puedo modificar?, ¿Será esa modificación lo que finalmente estaba escrito?, ¿Qué tan libres somos? La idea del destino me fascina, tanto si es uno el que lo construye, como si solamente transitamos algo escrito.

NOTICIAS: También le gusta el tango. El personaje de “El Ruso" quiere ser Gardel. ¿Cuándo y a raíz de qué empezó a interesarse por el 2x4? ¿Lo canta? ¿Lo baila?

Borensztein: Me gusta desde hace ya unos veinte años. En algún momento intenté incluso bailarlo con resultados cuestionables, pero es una gran cosa el tango.

NOTICIAS: Usted es padre de una niña de 9 años. ¿Cuál es su nombre? ¿Qué es lo que más desea para ella?

Borensztein: Mi hija se llama Clara y efectivamente tiene 9 años. Mi gran deseo para ella es que descubra todo aquello que llene de sentido su vida. Yo estoy dispuesto a acompañar las elecciones que vaya haciendo, y que la lleven a sentirse plena. Por suerte su mamá piensa como yo.

NOTICIAS: Hijo del medio y con un padre grandioso. ¿Alguna de estas cosas le complicaron la vida, todo lo contrario o ni fu ni fa? 

Borensztein: Del hijo del medio hay muchos libros escritos, y no debo ser la excepción a un biotipo tan estudiado. Y haber tenido un padre grandioso, ha sido grandioso. No me han complicado la vida, aunque sí la marcaron a fuego. Seguramente soy un poco el producto de todo eso, más algunas otras cosas, todo semi pulido por un poco de terapia hecha a lo largo de los años. 

NOTICIAS: ¿Sigue analizándose?

Borensztein: Ahora no hago más y ya me arreglo bastante bien solo.

NOTICIAS: ¿Cuál fue el mayor legado que le dejó Tato?

Borensztein: Un oficio y un sentido de la ética para vivir la vida.

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Sissi Ciosescu

Sissi Ciosescu

Periodista.

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