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Economía / 16 de abril de 2019

El mercado digiere las medidas heterodoxas de Mauricio Macri para la elección

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Cuando se celebran las asambleas del Fondo Monetario Internacional (FMI), como este 12, 13 y 14 de abril, los bancos de inversión suelen organizar a la par en la misma ciudad, en este caso Washington, una serie de seminarios privados en lujosos hoteles a los que convocan a los máximos funcionarios de los países en los que hacen negocios. Allí, los representantes de los gobiernos exponen y se someten a preguntas. También abundan las reuniones privadas.

Antes de la asamblea, un alto ejecutivo de uno de esos bancos de inversión renombrados de Wall Street comentaba por teléfono su análisis de un gobierno de Mauricio Macri que, ante unas encuestas que indican que Cristina Fernández de Kirchner podría vencerlo en segunda vuelta, duda de si echar mano a medidas heterodoxas para revertir la recesión y calmar la inflación. Justo en tiempos en que el staff del FMI le reclama más ortodoxia, más impuestos o menos gasto, ante una recaudación tributaria que cae y compromete la meta de déficit fiscal primario (antes del pago de deuda) cero.

“El acuerdo de precios no tiene gasto para el Estado, las empresas pagan el pato y los créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de la asignación universal por hijo son positivos para el consumo, con un costo menor”, analizaba el banquero. “Si todo sale bien, y el dólar se mantiene estable, no hay shocks externos y la economía se recupera, son medidas buenas. Si salen mal, y aumenta la inflación y no se encuentran los productos rebajados en las góndolas, te espiraliza la crisis. El Gobierno viene reaccionando tarde o mal y termina haciendo lo que no quiere. Pero estas medidas son más útiles que no hacer nada. Wall Street no ve mal la heterodoxia, pero si incumplen el acuerdo con el FMI y queman reservas del Banco Central para contener el dólar, eso se vería mal y puede tener consecuencias peores”, advirtió el ejecutivo. En las huestes del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y del presidente del Central, Guido Sandleris, niegan que vayan a incumplirle al Fondo, pero ninguno desmintió públicamente que sea una alternativa en estudio.

El dólar se ha calmado en los últimos días por el ingreso del nuevo desembolso del FMI y el comienzo de la cosecha de soja y maíz y la consiguiente liquidación de exportaciones, pero el riesgo país dio otro salto por encima de los 800 puntos básicos, lo que indica que el temor al impago de la deuda lleva a que los inversores se desprendan de los bonos argentinos. Había bajado a 600 a fines de 2018, pero comenzó a empeorar por el mal dato de inflación de enero, su impacto en la actividad económica y las nuevas encuestas desfavorables a Macri, según relató el banquero. Es decir, no todo es por Cristina Kirchner, en opinión de este financiero que aún apuesta a la reelección.

Lagarde. “En general, en la economía no se nota mucha recuperación”, contradijo el ejecutivo del banco de inversión al diágnóstico que por estos días ofrecieron Dujovne y la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde. La reputación de la política francesa se pone en juego si el plan con la Argentina fracasa y no puede devolver el mayor préstamo que este organismo le ha dado a cualquier país, de US$ 57.000 millones. Por eso, Lagarde ha advertido a los aspirantes a suceder a Macri que sería una “tontería” dar de baja el programa actual con el FMI. En las huestes de la ex presidenta sonrieron, mientras que Roberto Lavagna anticipó este 9 de abril que plantearía un cambio en el cronograma de devolución de la deuda con esta entidad.

“Peronismo puro”, definió un colaborador de estrecha confianza del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, las medidas heterodoxas que analiza Macri. Precisamente, un economista de origen peronista como Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, se reunió por separado entre el 8 y el 11 de abril con los dueños de los principales supermercados argentinos (Alfredo Coto y Federico Braun, de La Anónima) y los CEOs de los extranjeros (por ejemplo, Carrefour), para potenciar el plan Precios Cuidados. Quiere que entre 30 y 40 alimentos básicos ya incluidos en él mantengan su precio hasta las elecciones de octubre. La semana anterior se había reunido con propietarios o CEOs de las grandes fabricantes de alimentos, como Luis Pagani.

Cuando era secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno se negaba a recibir gerentes de empresas y gritaba que quería ver a los “porongas”. Ahora Sica sigue su consejo, pero aclara que no se trata de un congelamiento de precios impuesto, como en la era K, sino un pacto. De hecho, esa distinción le valió chisporroteos con el más liberal Dujovne, que se desentendió de las conversaciones.

Las medidas heterodoxas incluyen el aumento de la asignación universal por hijo y de fondos para organizaciones sociales, el rescate de empresas con créditos del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), como a Molino Cañuelas; el perdón de aportes patronales para que compañías como Fate mantengan el personal o el incremento de subsidios para dilatar el impacto de la nueva tarifa de gas hasta después de los comicios.

Rodríguez Larreta, la gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, venían reclamando a Macri acciones para salir de la recesión y controlar la inflación. Vidal convocó el 10 de abril a los supermercados para que dos días después anunciaran descuentos a los empleados públicos y beneficiarios de planes sociales de su provincia.

En simultáneo, los operadores y economistas de la City se mudaban a la Rural para la edición de la Expo EFI 2019. Allí se dividían las opiniones sobre la efectividad de las medidas heterodoxas. “Para ganar las elecciones, se necesita recuperar el salario real y estas medidas para bajar la inflación harán que lleguemos bien a la elección”, opinó Juan José Vázquez, jefe de investigación del agente de bolsa Cohen. “No se ve mal todo lo que evite el regreso al populismo”, sentenció Vázquez.

En cambio, Santiago Llull, vicepresidente de Futuro Bursátil, observó que es la Argentina la que despierta desconfianza: “Hay confianza nula. El miedo a Cristina es un relato”. A su lado, en el VIP de Expo EFI, Alejandro Bianchi, gerente de inversiones de Invertir Online, añadió: “La gente quiere dólar y en cash. No tiene esperanzas de que le pague uno u otro que gane”. En lo que disentían era en el efecto de las grajeas heterodoxas de Macri. “Son un show para la gilada”, les bajaba el precio Bianchi, que igual descreía que el Central rifara reservas sin la venia del FMI. En cambio, Llull se entusiasmaba con esta posibilidad y reclamaba más heterodoxia.

“El problema es que el programa fiscal y monetario del FMI no dio los resultados esperados”, admitió el economista Miguel Kiguel, socio de Econviews, después de saludar a los mandamases de automotrices y petroleras que disertaron en la exposición. “Los créditos de Anses funcionaron en las elecciones de 2017”, recordó. Se prestó la plata de los jubilados a dos años al 24% anual, pero la inflación de 2018 trepó al 47%.

Reservas. “Para hacer bien los acuerdos de precios también deberías pactar salarios y tarifas, pero quizás sea un buen principio”, continuó Kiguel. Lo que le preocupa es que el FMI sólo le permita al Central vender US$ 60 millones por día de los 10.800 millones que acaban elevar las reservas a un récord de 77.400 millones. Al mercado le parece poco poder de fuego para evitar otra corrida cambiaria. Por eso, Kiguel y sus colegas Eduardo Levy Yeyati y Marcos Buscaglia mandaron un artículo al Financial Times en el que aconsenjan al FMI que flexibilice este aspecto del programa. No es fácil convencer al número dos del Fondo, el norteamericano David Lipton, que recibió a Sandleris este 11 de abril.

A Miguel Boggiano, CEO de Carta Financiera, también le parecen poco los 60 millones y pronostica que el mercado probará al Central y empujará al dólar hasta el máximo de la zona de no intervención, que en la actualidad es $ 51. “El Central va a cumplir con el FMI, pero si el dólar pasa de la banda le pedirá vender más que los 150 millones diarios que tiene permitido en ese caso”, predijo Boggiano, para quien la única variable importante es el verde. “Si hay demanda genuina de dólares, no sirve salir a liquidar reservas, eso ayudaría a Cristina”, advertía un operador desde el anonimato. Gabriel Holland, de HR Global, reconoció que el mercado preferiría evitar su regreso al poder, pero admitió: “El riesgo país sube por el riesgo político, pero también por la falta de éxito de Macri”.