Monday 22 de July, 2024

CULTURA | 19-06-2024 10:31

Las otras banderas de Belgrano

El símbolo patrio creado por el prócer es objeto permanente de investigaciones. Las certezas sobre su origen. Una visita guiada sobre la bandera en el Museo Histórico Nacional.

La bandera más antigua de la Argentina forma parte del patrimonio del Museo Histórico Nacional. Se presume que se usó en 1813, en la Batalla de Ayohuma, cuando Manuel Belgrano lideraba el Ejército del Norte. Hacía tan solo un año que el general había creado la insignia desafiando las órdenes del Triunvirato del Río de la Plata. Este organismo de gobierno había aceptado el uso de una escarapela que distinguiera a los soldados revolucionarios del enemigo. Pero una bandera les parecía una declaración explícita del deseo de independencia y, por lo tanto, una provocación.

Retrato de Belgrano

Era el año 1812, España había sido invadida por Napoleón y el rey, Fernando VII, estaba confinado en un castillo, alejado del poder. Todavía la lucha de los rioplatenses pretendía solamente lograr autonomía, y era llevada adelante en contra de un gobierno que se consideraba ilegítimo. “El proyecto implicaba el autogobierno pero bajo la tutela del rey, si este volvía-explica Gabriel Di Meglio, director del Museo Histórico Nacional-. Pero ya había dirigentes revolucionarios que no coincidían con esta mirada y buscaban una independencia absoluta. Belgrano era independentista y el gesto de hacer una bandera era independentista”.

Aunque se lo prohibieron, Belgrano izó su bandera en Rosario el 27 de febrero y el gesto prendió muy rápido en todas partes. “En junio de 1812, hay una conspiración contrarevolucionaria que se llamó la 'conspiración de Álzaga'. Allí la gente que se movilizó llevaba telas celestes y blancas”, cuenta Di Meglio.

Gabriel Di Meglio

 

Fechas y datos

La insignia que hoy conserva el Museo Histórico Nacional se llama “bandera de Macha”, porque ese es el nombre de la localidad donde se la encontró en 1883. Hoy esa ciudad está dentro del territorio boliviano.

La bandera fue hallada junto a otra parecida en la capilla de Titirí, a más de 4000 metros de altura, oculta en un cuadro. Belgrano había hecho base allí durante la campaña y se supone que ambas fueron escondidas para que no cayeran en manos del enemigo. Después del hallazgo, el gobierno de Bolivia entregó una de ellas a la Argentina, gracias a la gestión de Adolfo Carranza, fundador del Museo Histórico Nacional. Hoy esta pieza es la más valiosa de la colección de la institución. La otra bandera se conservó en la ciudad de Sucre.

Bandera de Macha

Un dato curioso es que las dos son diferentes entre sí. Si bien ambas tienen tres franjas, una (la que está en la Argentina) es celeste, blanca y celeste y la que se guarda en Sucre, es blanca, celeste y blanca. Esta fluctuación en el diseño fue común en los primeros tiempos, hasta que el Congreso de Tucumán la declaró símbolo nacional con la forma actual. En 1818 se le añadió el sol central.

¿Por qué es celeste y blanca? “Se supone que tuvo que ver con la Orden de Carlos III, una orden de la familia de los Borbones. Esos colores se ven en los cuadros de Goya, cruzados sobre el pecho de la familia real, como hoy la llevan los presidentes argentinos. Los tonos provienen del manto de la Inmaculada Concepción de la Virgen, que a su vez los toma del cielo. Además, no había géneros en tantos colores. Esos eran los que estaban disponibles. No había muchas variantes”, explica Di Meglio.

Se presume que la bandera original, la que se usó en Rosario por primera vez, tenía solo una franja celeste y otra blanca, en sentido vertical. El dato se deduce de una imagen que aparece en un retrato de Belgrano.

Dos banderas casi tan antiguas como estas se encuentran hoy en el interior del país. En la Casa de Gobierno de Jujuy, una insignia con un gran escudo nacional es el regalo que Belgrano hiciera al Cabildo de esa ciudad en 1813. En la iglesia San Francisco de San Miguel de Tucumán, se exhibe una pieza fechada en 1814, donada por el gobernador Bernabé Aráoz, que algunos suponen que se realizó uno o dos años antes.

Museo Histórico Nacional

Para quienes quieran saber más sobre la bandera, el Museo Histórico Nacional organiza una visita guiada especial el 30 de junio a las 15, en homenaje a Belgrano. “Banderas para una Nación” se llama la actividad en la que se narrará el origen y la evolución del símbolo patrio a partir de 3 banderas que pertenecen a la colección del Museo. Una es la “bandera de Macha” cuya historia referimos al principio. La segunda fue utilizada por las fuerzas correntinas opuestas a Rosas y la tercera pertenecía a la Confederación Argentina. Fue capturada por Francia en Vuelta de Obligado, en 1845, y devuelta en 1990. La actividad es gratuita.

 

La colección del Museo

La bandera de Macha no es el único objeto ligado a Belgrano, que forma parte del acervo del Museo. Entre otras reliquias la institución posee, por ejemplo, la llamada “Tarja de Potosí”, una pieza de plata y oro que un grupo de damas le regaló al General cuando llegó a esa ciudad. Por su tamaño (1,70 metros de alto por 1,03 metros de ancho) tuvo que viajar desarmada a Buenos Aires.

Silla de campaña de Belgrano.

El Museo posee también una silla que perteneció al prócer, probablemente confeccionada en Inglaterra, que los militares usaban dentro de las tiendas de campaña. "Deseo mucho hablar con usted de silla a silla para que tomemos las medidas más acertadas y formando nuestros planes, los sigamos sean cuales fueren los obstáculos que se nos presenten", le escribió Belgrano a San Martín en 1814, graficando una escena típica de la guerra en esos tiempos.

También pertenece a la colección de la institución una pistola para uso personal que tiene grabada la inscripción “General M.J. Belgrano”, un regalo del Cabildo porteño como reconocimiento a la labor del General.

Belgrano

En cuanto a los retratos, es muy conocido el hecho de que la imagen que hoy podemos hacernos de Belgrano es imprecisa y contradictoria, por las diferencias que exhiben las obras que reproducen su rostro. El Museo posee dos miniaturas. Un retrato atribuido a Joseph Alexandre Boichard que mide 6 centímetros de diámetro y la miniatura sobre marfil del ojo izquierdo del héroe (hoy nos resulta extraño, pero era muy frecuente en la época) que se supone perteneció a Manuela Mónica, su hija natural. Esta la usaba abrochada en su ropa y está atribuida al Jean-Philippe Goulu.

Varios grabados y litografías se suman a dos copias del famoso retrato atribuido a François Casimir Carbonnier (el original se conserva en Olavarria) que Belgrano mandara a realizar en Londres.

Catalejo de Belgrano

¿Pueden llegar a añadirse más piezas de esta categoría al acervo hoy? “Sí es posible pero es cada vez más difícil -explica Di Meglio-. Cuando el Museo nació, en 1890, no había otras instituciones similares en el país. Adolfo Carranza consiguió nuestra espectacular colección de manos de los descendientes de las figuras de la Independencia. Después fueron surgiendo otros museos en distintas provincias. Lo que queda de ese período está en museos nacionales, provinciales o municipales o en colecciones privadas. Si bien aparecen donaciones, son raras. Hoy se está buscando ampliar la colección del siglo XX que es muy escueta”.

 

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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