Juan Taratuto es un cineasta que prioriza el valor sentimental a la hora de contar sus historias, retratar a sus personajes y exponer las emociones que los envuelven.
Inmortalizó a la dupla de Valeria Bertuccelli y Adrián Suar en “Un novio para mi mujer” y, como suele suceder en estos casos, no pudo retomar la magia cuando los volvió a juntar en “Me casé con un boludo”. Adaptó magistralmente a Eduardo Sacheri en “Papeles en el viento” y apostó a los vericuetos del amor en “No sos vos, soy yo” y en “¿Quién dice que es fácil?”.
Pocos directores argentinos en la actualidad cargan con los blasones necesarios para poder convocar a intérpretes como Natalia Oreiro y Gael García Bernal para su nueva película. En “Nada entre los dos”, el actor mexicano abandona los “Amores perros” y se mete en otro tipo de amor, en una propuesta atípica, alejada de los convencionalismos. Con el entusiasmo del reciente estreno sobre los hombros, Taratuto recibe a NOTICIAS para charlar y compartir los mecanismos del proceso creativo.
Noticias: En las comedias románticas muchas veces uno se pregunta de qué trabaja la gente, vos rompés con eso porque en “Nada entre los dos” el mundo laboral es un protagonista más. ¿Cómo surgió esa idea?
Juan Taratuto: Padezco lo mismo que vos decís cuando veo esas películas llenas de personajes que no sabés cómo pagan la expensas, yo me pregunto, ¿de qué viven? (Se ríe). La idea surgió producto de que yo conocía ese mundo laboral por mi trabajo en publicidad, donde tengo contacto con empresas y corporaciones y veo el funcionamiento de los comportamientos humanos que se dan dentro de esas estructuras. Pero también la crisis en el mundo laboral funcionó como una gran excusa que nos permitía poner a los personajes en un lugar que no les pertenecía. En este caso en una ciudad casi neutra donde se encuentran los dos, él viene de la Ciudad de México, ella de Buenos Aires, ambos se encuentran en la costa oeste mexicana y pasa todo lo que sucede cuando uno está fuera de su hogar. Pero a la vez quisimos mostrar cómo, a pesar de estar inmersos en el trabajo, ellos se van desprendiendo de ese entorno. Paulatinamente se dan cuenta de que no hay nada que puedan hacer con las circunstancias que les tocan atravesar, así que viven su aventura en esos tres o cuatro días que pasan ahí.
Noticias: Es una gran dupla protagónica la de Natalia Oreiro y Gael García Bernal. ¿Cómo los conseguiste?
Taratuto: ¡Todavía no me lo creo! (Se ríe). La verdad fue así, yo hacía mucho que quería trabajar con Natalia, en su momento le había mandado un guion que no se pudo hacer porque justo nos agarró la pandemia. Así que cuando apareció este proyecto enseguida volví a pensar en ella, se subió de entrada. Lo de Gael fue distinto, lo conocí socialmente, habíamos tenido algunas charlas con su compañía productora, La Corriente del Golfo, por una posible serie y después le acerqué este guion. Pasaron algunos meses y un día me llamó interesado en el proyecto, fue muy sencillo. Siempre lo digo, creo que Gael es el mejor actor con el que he trabajado, es un tipo que cuando se prende la cámara realmente tiene un magnetismo único, alguien con una verdad impresionante. Natalia y Gael nunca habían trabajado juntos, siento que cerrar la primera opción que tenía, que aparezcan estos jugadores, que estén disponibles y con ganas de hacer mi película es un honor. De alguna manera valida lo que estamos haciendo y a la vez le imprime una dimensión de notoriedad a “Nada entre los dos” debido a la calidad que aportan actores como ellos.
Noticias: ¿Gael se deja dirigir o saca chapa de: “Ojo, mirá que yo trabajé con Almodóvar y con Iñárritu”?
Taratuto: (Se ríe) Bueno, Gael trabajó con todos, ¡hasta con Herzog! Se trata de construir, charlar, conversar en qué cosas estamos de acuerdo y en cuáles no. Así fuimos llegando a lugares en común para poder trabajar, porque no olvidemos que Gael es un actor que también es director. Acaba de hacer una nueva película, sabe mucho, ha filmado un montón y es un tipo acostumbrado a escuchar. Por ahí algunas veces no compartíamos el punto de vista, pero escuchándonos uno entendía las razones del otro, en ese sentido, yo siempre estoy muy abierto.
Noticias: ¿La película tiene componentes autobiográficos?
Taratuto: Mirá, el otro día justo leía “Despedida”, un libro de Julian Barnes, donde contaba la historia de amor de unos amigos que le pedían: "No uses esto en tus textos, por favor, no nos expongas". Y él decía que todo lo que aparece, todo lo que uno escucha, lo que uno vive, aquello que uno imagina, sus fantasías, lo que te rodea como escritor, o en este caso como director, todo lo que te sucede va a un depósito en el cual se produce como un compostaje y tiempo después se convierte en un material que en cierta medida te representa. A mí me importan mucho los lazos entre las personas, el comportamiento humano, me interesa el mundo de las parejas, del amor, todas esas temáticas me rodean y me convocan todo el tiempo.
Noticias: Vos pasaste por una separación o por alguna crisis parecida a la de los personajes. ¿Eso te interpeló a la hora de hacer el guión?
Taratuto: La primera idea de este guion surgió hace quince años, ¡imaginate todo lo que pasó en el medio! La habilidad que uno tiene es poder tomar elementos de la vida personal y después esconderse, yo sé cómo hacer eso. Me parece más interesante lo que yo puedo observar sobre las relaciones, mis fantasías sobre los vínculos o ciertas historias que he escuchado, que mi propia vida personal, porque siento que transmiten cosas que deseo contar. En este caso son dos personajes que se atreven a algo, yo ahí es donde siento que la película es luminosa, ellos tienen la necesidad de no privarse de vivir. Y aunque parezca algo menor, una aventura, se produce un evento que sin lugar a duda los va a modificar, aunque eso no signifique que cambien su estatus previo. Por eso la película no tiene respuestas, no se sabe cómo van a seguir sus respectivas parejas, pero la única certeza es que esos dos personajes van a quedar atravesados por lo sucedido.
Noticias: La película se llama “Nada entre los dos”, ¿cómo surgió la idea del título?
Taratuto: Teníamos otro título en mente, pero en la película hay un texto del personaje de Natalia que tiene una doble lectura en relación a nada entre los dos. Por un lado, remite a esa sensación de que están fundidos los cuerpos hasta ser inseparables, pero también alude a la posibilidad de que no haya nada entre los dos. Muchas veces, esos sentimientos se dan alternativamente con una misma persona y a lo largo del tiempo podemos pasar de esta sensación de ser un solo ser vivo gracias al amor a que no haya nada en común. Me interesaba explorar eso también, el paso del tiempo, cómo hay una mirada cuantitativa de las relaciones. Pareciera que una relación de treinta años con amigos es mejor que una amistad de seis meses o que una pareja que duró cuarenta años casada es mejor que una de cuatro. Las cosas se viven como un fracaso cuando terminan.
Noticias: ¿Por qué pensás que ocurre eso?
Taratuto: Me parece que el tiempo nos va poniendo más conservadores, ¿no? Yo lo veo en mis contemporáneos, en amigos, en familiares y digo: “¿Cómo puede ser que el tiempo nos impida preguntarnos si el camino elegido es el correcto?“ Aunque sea para meter la pata y decidir volver a ese camino, ¿cómo podemos privarnos de esa posibilidad de replantearnos si estamos donde queremos?
Noticias: Dicen que cuando uno escribe tiende a enamorarse un poco de los personajes. ¿En esta película hay algún personaje con el que te sientas especialmente identificado?
Taratuto: La verdad que terminando de editar la película, me pasó algo que no me había ocurrido antes. Me di cuenta de que era una película sobre la paternidad, recién ahí me percaté de que ambos personajes querían algo sobre todas las cosas y era reconstruir la relación con sus hijos. Su mayor deseo era que ese vínculo no se agriete, que no se averíe. Y a mí eso me parece muy emocionante. La paternidad es la relación más desigual y a la vez más valiosa de todas. Quizás es injusto decirle desigual porque, lógicamente, los hijos en algún momento tienen que hacer su vida, construir la propia experiencia más allá de uno. Como padres y madres tendemos a intentar que esa relación con los hijos no cambie nunca, pero yo trato de aprender, es el vínculo que más me interesa en la vida. Hasta el último día voy a trabajar para que ellos sepan que tuvieron un padre que hizo todo lo que pudo. Yo tengo dos varones y los adoro, vivimos los tres juntos ahora. Esa es la relación que me convoca cotidianamente, aunque estén grandes porque ya tienen 24 y 21, somos como roommates.



















Comentarios