Hay clásicos que no necesitan reinventarse, sino encontrar su mejor versión. Es el caso de Aldo’s, que nació en San Telmo, se mudó a Palermo -donde su cava era un homenaje a la querida periodista Elisabeth Checa- y después volvió a las fuentes. Se instaló en el icónico Bajo porteño, a dos pasos de San Telmo y aún más cerca de Puerto Madero. Está conectado a un hotel que forma parte de una franja de emprendimientos inmobiliarios que están transformando la fisonomía de la ciudad. Es una nueva zona cercana al río -¿Se viene Madero Off?- y de sus aguas llegó el llamado de su Buenos Aires querida.
La carta es “cortita, fuerte y al medio”: bien argentina. La parrilla y el horno de barro a leña ocupan un lugar central en la experiencia. El menú ofrece buena carne, productos de estación, pastas y platos bien porteños, como el revuelto Gramajo. No faltan los comodines de todo all day que se precie: la hamburguesa, la ensalada Caesar y el buen café.
Hay platos recuperados del pasado, como el lomo a la pimienta y el pollo fulminado a la leña con su jugo y zapallo bien condimentado; una lasaña potente; y postres golosos, como la reversión del banana split y el flan con "dulce de leche del bueno" (lo dicen ellos y es verdad). También clásicos como el queso y dulce, en una versión de gran calidad, con buen cuartirolo acompañado por zapallo a la ceniza o membrillos en almíbar. La gloria. Los quesos y fiambres de productores de todo el país son la compañía perfecta para su gran selección de vinos, curada por su propietario, Aldo Graziani, también sommelier, productor de vino y al mando de una distribuidora.
El espíritu es el de una brasserie clásica: ese concepto europeo que combina informalidad y rigor, donde la cocina es familiar y muy bien hecha, y la atmósfera invita a quedarse. La iluminación cálida y los manteles blancos hacen toda la diferencia. Tiene una buena barra, un deck exterior y una cava a la que se accede por un "pasadizo secreto" conectado directamente con el estacionamiento. En nuestra Ciudad Gótica, los negocios se hacen con una buena mesa de por medio.














Comentarios