Viernes 9 de diciembre, 2022

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 04-11-2022 14:19

Hablemos de ovodonación

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El deseo de ser madre y que no se dé manera espontánea, lleva consigo un impacto, un shock emocional.  Quizás, ese impacto, pueda ser el primero de varios que aparezcan a medida que se toma la decisión de avanzar en ese camino. Eso dependerá de la historia única de cada persona.

La búsqueda de un hijo puede llevar a lugares insólitos, impensados y desconocidos. Muchas veces al ir avanzando en el tratamiento empiezan  a cerrarse caminos y a abrirse otros. Y en algunas ocasiones aparece la palabra “ovodonación” y cuando llega esa palabra muchas mujeres lo aceptan y muchas sienten mucho dolor.

La ovodonación consiste en acceder a óvulos de otra mujer, una donante, y no usar los propios. Las donantes son mujeres jóvenes, en general de 20 a 35 años, que deben pasar un proceso de evaluación clínica y psicológica para poder donar a una clínica de reproducción asistida o a un banco de óvulos.

En la actualidad  es una opción para muchas mujeres que no pueden concebir con sus gametos. Suele recomendarse a mujeres:

  • con edad avanzada
  • con reserva ovárica disminuida
  • portadora de algún antecedente familiar o propio con alguna afección genética
  • con mala calidad de ovocitos
  • intentos fallidos reiterados
  • baja respuesta a la estimulación ovárica
  • etc.

 

Lograr la maternidad a través de la ovodonación empieza a ser cada vez más frecuente debido a que cada vez se retrasa más en la actualidad este proyecto, por diversas razones,  y  el reloj biológico se hace presente en la mujer y la calidad de los óvulos va en descenso a medida que avanza la edad cronológica. Si una mujer desea poder gestar, la ovodonación puede aparecer como una oportunidad.

Aceptar la ovodonación no siempre es fácil y muchas veces requiere un proceso que pasa de la negación y rechazo hasta la aceptación. En una sociedad donde lo primero que se suele hacer al ver a un bebé es buscar el parecido físico con algún progenitor “tiene los ojos del papá” “es igual a la mamá” es frecuente la preocupación de las pacientes quienes suelen referir comentarios como “no se parecerá a mí” “no tendrá nada mío”. No todos los hijos poseen parecidos físicos a sus padres, ni compartir la misma carga genética es garantía de evitar riesgos, ni de enfermedades, ni problemas.

Será necesario poder hablar de esto una y mil veces y transitar el proceso que conlleva y hacer un espacio al duelo genético. El hijo no llevará la misma carga genética de la madre, pero la epigenética entrará en juego. Los ojos pueden ser diferentes pero la mirada, el tono de voz, los gestos, la forma de hablar, son adquiridos, no hereditarios. Tampoco la educación, los valores, el estilo de crianza se encuentra en los genes.

Ese shock emocional suele estar acompañado de emociones variadas, como ansiedad, preocupación, inquietud, confusión, temor, tristeza, una montaña rusa emocional. Será necesario poder darle espacio a las emociones que aparezcan, aunque no sean agradables, ya que tienen un sentido y afrontar las situaciones que vayan apareciendo del mejor modo posible.

Decidir aceptar atravesar este camino es decidir tomar contacto con la vulnerabilidad. Una vez mas no hay control, sí hay incertidumbre, temor.

Es posible que aceptar la ovodonación lleve tiempo, y junto con los tratamientos aumente la ansiedad y angustia. Aislarse y vivirlo en soledad es frecuente pero no ayuda. Es importante permitirse transitar el proceso que no siempre termina en la aceptación. Quienes logran aceptar la ovodonación refieren que lo que más les importa es su deseo de ser madres, sin importar la carga genética. Otras logran verlo como una oportunidad y no como una pérdida.

Para poder verlo de esta manera es importante poder ver que se renuncia a una parte, a la genética, para no renunciar al todo, la posibilidad de ser madres.

Para transitar el duelo genético existen profesionales psicólogos especializados en fertilidad a los que se puede recurrir en caso de ser necesario.

 

Lic. Cecilia Lukaszewicz y Lic. Patricia Méndez Torterolo

www.bienestarenfertilidad.com.ar

@bienestarenfertilidad

[email protected]

 

 

 

 

 

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