Personajes / 14 de octubre de 2018

Agustín “soy Rada” Aristarán: “Es mentira que el tren pasa una vez”

Trabaja como mago desde los doce y no paró. Unipersonal en Netflix, disco en Spotify y teatro. El peligro de las etiquetas y el éxito.

Foto: Marcelo Escayola

Serendipia, dícese de un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. Agustín Aristarán es un comediante bahiense cultor de esa palabra. Tanto que así llamó al show de humor que hace en el Metropolitan Sura. Una de sus serendipias personales fue descubrir que es mentira eso de que el tren pasa una sola vez y que hay que saltar y colgarse del estribo aún con riesgo de vida. La lección se le hizo carne cuando quedó tirado en las vías. Lo explica así: entre sus 23 y 24 años, en medio de su reciente paternidad y del éxito laboral que le estaba dando proyección en Latinoamérica, los ataques de pánico lo dejaron fuera de juego. Ni bien se dio cuenta, tocó la puerta de un psiquiatra.

“Fue menos de un año, estuve medicado en medio de una vorágine infernal en la que no podía parar, por esta cosa de que el tren pasa una vez en la vida y que tenés que subirte y darle y darle”. Promete que esos episodios quedaron atrás, pese a que ahora esté en una exigencia profesional enorme: viene de dos años con temporada en Buenos Aires y giras por el país y el exterior; fue parte de “Reloca”, película protagonizada por Natalia Oreiro; es el único argentino que tiene un unipersonal en Netflix; montó su nuevo show; sacó el disco “Dada” en Spotify y tiene más de dos millones de seguidores que se divierten con sus videos virales. Ser la propia empresa implica asumir roles que ahora puede delegar: “Es otra energía la que pongo, me estoy dedicando sólo a la parte artística porque tengo otro montón de gente haciendo las cosas que me pesaban”. Pasen y vean al mago, discípulo de René Lavand, que sacó el conejo de la galera y se transformó en un artista inclasificable.

Noticias: ¿Cómo tengo que llamarlo: Agustín, Rada o Radagast?
Agustín Aristarán: Como quieras, todo el mundo me dice Rada. En realidad, estoy en el momento de sacarme el “gast”, fue un tema de terapia. Tengo como una constante. Cada cierto tiempo, pego un volantazo a todo.

Noticias: Pero no con el nombre.
Aristarán: No, pero parece que las personas son lo que hacen y no me gusta eso. Las personas tienen una identidad más allá de su etiqueta.

Foto: Marcelo Escayola

Hablando de etiquetas, y en una época en la que a los niños se les ponen muchas, él vivió una infancia incómoda donde lo señalaban como hiperactivo y disperso. “Creo que el hecho de que mis viejos me hayan mirado tanto, hizo que no me den una pastilla para que no moleste ni me etiquetaron. Entendieron que no era un disperso patológico, sino que tenía inquietudes diferentes”. No la pasaba mal en el colegio, pero le costaba concentrarse. Se ganaba “al público” con humor y aprobaba las materias por el “chamuyo”, no porque estudiara. Estudiar le costaba y lo angustiaba.

Noticias: ¿Terminó la secundaria?
Aristarán: Sí, más tarde. Me quedaron dos materias, exactamente las mismas que le habían quedado a mi viejo. Él me propuso terminar juntos el colegio. Así que cursamos matemática de cuarto año y geografía de tercero. Mi viejo terminó a los cincuenta y pico y yo a los veintipico.

En su espectáculo, habla mucho de su papá. “Serendipia” arranca con la carta que a los seis años le escribió a Papá Noel pidiéndole un camioncito Duravit. Como eso salía del presupuesto, recibió otro regalo: un juego de magia que se convirtió en la caja de Pandora. Ese, a quien le costaba horrores poner atención y hacer foco en cálculos, triángulos, tildes, países, capitales y batallas o revoluciones; resultó un apasionado por una actividad que se basa en que quienes miran, ponga la atención en un punto, mientras el truco pasa por otro lado. ¡Voalá! A los doce años hizo su primer show y nunca más paró. De noche, lo acompañaba su padre; de día, iba con un amigo de su misma edad.

Noticias: ¡Tenía una responsabilidad muy grande!
Aristarán: Grosa, hoy lo pienso y es la edad que tiene Bianca, mi hija.

Noticias: Dice que pega volantazos en su carrera cuando se aburre, ¿cómo es eso?
Aristarán: Sí, siento angustia, no puedo seguir. Si me aburro, automáticamente se va a aburrir el público porque me van a ver a mí aburrido arriba del escenario, que es un lugar sagrado. Cuando hice el Gran Rex (en abril) fueron 3.500 personas, ¿y les voy a contar algo que me aburre? No, ellos tienen que vivir el mismo vértigo que siento yo, o al menos intento transmitirlo. Y lo que sucede ahí arriba es un vértigo indescriptible, no hay montaña rusa más alta que te haga vivir lo que te pasa en el escenario.

Noticias: ¿Qué es el éxito?
Aristarán: Para mí el éxito es disfrutar. Cuando estaba haciendo malabares en un semáforo, cuando iba a fiestas infantiles o el proceso de armar un nuevo espectáculo. No me convierte en una persona exitosa el estar en Netflix o en la avenida Corrientes, se lo peleo a cualquiera. El éxito de verdad es haber hecho siempre lo que quise, es estar tranquilo de que lo que estoy haciendo es lo que quiero hacer y no lo que tengo que hacer porque funciona…

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Noticias: El semáforo además de darle mística, le da libertad. Netflix o la avenida Corrientes le dan más proyección y dinero, pero seguramente le acotan la libertad.
Aristarán: No, no me acotan la libertad. ¿Por qué me acotarían la libertad? No dejo de tener la independencia de decidir las cosas. Y querer ser independiente no es una cuestión de rebeldía, es que cuando alguien me dice que lo que quiere la gente es tal cosa… ¿Cómo mierda sabés lo que la gente quiere?

Noticias: No es desde ahí que arma un show.
Aristarán: No y por eso las redes sociales funcionan tan bien versus los medios tradicionales, porque la gente tiene la posibilidad de ver lo que quiere. Está demostrado que mucha gente quiere ver diferentes cosas, que muchos niños necesitan otro tipo de atención, es todo lo mismo, en el sentido de que todos son diferentes y todos quieren ver diferentes cosas, claro que hay contendidos más mainstream, pero…

Foto: Marcelo Escayola

Noticias: Entrar a las redes sociales cambió su realidad profesional y, en menos de tres años, multiplicó exponencialmente la cantidad de seguidores. ¿Qué le pasó cuando lo reconocían en la calle?
Aristarán: No me agarró de improviso. Una vez escuché, creo que a Woddy Allen, decir algo así como: “Estuve más de diez años preparándome para hacerme famoso de un día para el otro”. Yo venía con todo un camino recorrido de mucho trabajo acá y en Latinoamérica, entonces cuando llegó el momento de que mucha gente tuvo ganas de verme, había algo para mostrarles. Todo esto lo hice para que me miren y vengan a ver lo que realmente hago. Ese es mi objetivo con las redes.

Noticias: ¿Qué es lo que tiene para decir?
Aristarán: Que no hay una sola forma de hacer las cosas. El tren pasa todo el tiempo a cada rato y todos los trenes van a diferentes lugares, no es que van a un sólo lugar y pasan una sola vez en la vida. Es un lugar muy cómodo el decir: “Se me pasó el tren, la estoy pasando como el culo, pero es la que me tocó”. No, no es la que te tocó, es la que elegiste.

Noticias: Hay muchos que piensan que ser youtuber o tener un millón de seguidores es…
Aristarán: (Interrumpe y se ríe). ¡Ser algo!

Noticias: ¿Qué le dice a esos?
Aristarán: El que se come el papel de “soy youtuber o instagramer” y está todo el día viviendo así, se convierte en un pelotudo y la gente lo nota. Entonces cuando no te funciona, porque estás fingiendo todo lo que estás haciendo y diciendo, te frustrás y la vas a pasar como el culo.

Noticias: ¿Qué funciona en las redes?
Aristarán: Ser genuino. Hago lo que a mí me daría gracia ver. Más o menos profesional, con formación atrás, pero soy un chabón normal todo el tiempo.

Noticias: ¿Qué viene después de esto?
Aristarán: No tengo idea y eso es lo que más me gusta. Este espectáculo tiene una gran producción, una escenografía espectacular, músicos en vivo, un guion exquisito, un equipo muy grande. Pasa de todo, desde mucha risa a emoción. Si bien siempre fui un profesional, ahora tengo un director increíble (Pablo Fábregas) y un equipo gigante. Ya no me daba más la cabeza porque hasta acá, además de todo era facturar, buscar presupuestos, ir por un pago. Hay muchos modelos de negocio dentro de Radagast, tenía que profesionalizar el circo.

Noticias: Dice que le gusta el absurdo, donde todo es posible. Argentina es un país del absurdo, ¿no?
Aristarán: Es absurdo, tenemos a uno de los mejores países del mundo con todos los recursos, con todos los talentos y sistemáticamente, la cagan jodido, la cagamos, mejor dicho. Pero le tengo extremada fe a la generación de mi hija, son chicos con otro nivel de sensibilidad, de amor, de no prejuicios en un montón de cosas. Mi hija me habla de aborto y de feminismo, yo a sus doce años no tenía ese nivel de sensibilidad.

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Noticias: ¿Cómo es reírse con Bianca e incluirla en sus videos?
Aristarán: Nosotros jugamos mucho, los límites y las reglas que puede haber en mi casa las transmito de una manera amigable. Cuando la tengo que cagar a pedos, lo hago como cualquier papá.

Noticias: ¿Cómo lleva su preadolescencia?
Aristarán: Los dos estamos aprendiendo, ahora se empieza a enojar, a que le doy vergüenza, lo que tiene que pasar. Cuido mucho los lugares de protagonismo de ella. Al colegio la voy a buscar como Agustín, paso muy desapercibido, me quedo lo más lejos posible. El otro día me dijo llorando que quiere ser actriz: “Papá, me parece que ya no voy a poder porque los actores arrancan desde muy chicos”. “¿Qué, Bianca? ¡Tenés doce años! Es maravilloso que haya algo tan fuerte que te dice tu cuerpo, tu cabeza, tu alma. Por ahí después lo cambiás, pero no pasa nada”.

Valeria García Testa
@valgarciatesta
Fotos: Marcelo Escayola.