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Sociedad / 31 de diciembre de 2018

Encuesta: qué fue lo peor y lo mejor del 2018

Un jurado convocado por NOTICIAS elige a los ganadores y perdedores del año. El escándalo de los cuadernos y la polémica abortista. Dujovne, Olmedo y Roberto Navarro, los peores. El papelón del River-Boca.

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Los ocho cuadernos de tapa blanda que el chofer Oscar Centeno escribió durante diez años y guardó en el ropero de su casa arrasaron entre el jurado que eligió lo mejor y lo peor de 2018. En ellos se reveló un planificado sistema de recolección de coimas durante el kirchnerismo.

Con 17 de los 24 votos posibles, la causa judicial que hizo temblar y desfilar por Comodoro Py a los empresarios más poderosos del país fue elegida como el escándalo del año. Fue la única respuesta que se repitió tantas veces en los correos electrónicos y mensajes de WhatsApp que transportaron las respuestas de las y los políticos, empresarios, analistas, consultores y abogados, entre otros profesionales convocados por NOTICIAS para la tradicional votación.

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“Cuadernos”, “cuadernos de Centeno” y “cuadernos de la corrupción K” fueron las variantes con que apareció el tema. El recuento de votos dejó muy atrás a la polémica por los “aportantes truchos” de la campaña de Cambiemos o la denuncia contra Juan Darthés por abuso sexual, que en las últimas semanas modificó la agenda pública y obligó al actor a mudarse a Brasil, asediado por la condena social y el rechazo de sus pares.

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La causa, que los K rebautizaron “de las fotocopias” cuando se supo que los cuadernos habían sido quemados por el propio Centeno, arrojó otro ganador: Diego Cabot, el mejor periodista del año. Editor de Economía y Negocios del diario La Nación, Cabot fue la primera persona por fuera del círculo del chofer de Roberto Baratta que tuvo los cuadernos en sus manos.

Los recibió en una caja seis meses antes de que estallara el escándalo. Los leyó detenidamente, los fotografió y cruzó todos los datos posibles hasta llegar a corroborar parte de la ruta de las coimas, antes de dar paso a la investigación judicial. Por ese trabajo silencioso, en el que colaboraron Candela Ini y Santiago Nasra, Cabot superó cómodamente en la votación a sus colegas Marcelo Longobardi, Hugo Alconada Mon, Jorge Fernández Díaz y Luis Novaresio. Todos atravesaron un exitoso 2018, que se tradujo en altos porcentajes de share, semanas de permanencia entre los autores más vendidos del mundo editorial y puntos de rating. Pero no les alcanzó para llevarse el título.

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Rosqueros. “Me siento orgulloso como político, creo que esto ha sido destacado y es lo que me esfuerzo por hacer día a día. Reivindico la rosca”, dijo Emilio Monzó semanas atrás, después de ser reelecto presidente de la Cámara de Diputados y antes de recibir el título de mejor político del año por parte del jurado de NOTICIAS. En segundo lugar se ubicó la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

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El 2018 fue un subibaja para Monzó. Todo giró en torno a su alejamiento y regreso a la mesa chica desde la que Mauricio Macri controla las riendas del país. Y mientras los meses pasaban, el peronista al que no le gusta “timbrear” dejó correr varias versiones que por ahora no se cumplieron: que abandonaría su cargo legislativo, que 2019 lo encontraría en un puesto diplomático, que se alejaría de la política o que volvería al peronismo.

Propios y ajenos valoraron su tarea como conductor en un recinto fragmentado y hostil para el oficialismo, que este año atravesó meses de estudio, negociaciones, chicanas y “burradas” en torno a la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Monzó, que calló su postura ante la posibilidad de tener que definir en un empate, se llevó todas las miradas cuando bajó a la cámara con un resaltador verde y otro celeste para marcar los votos. Al lado ubicó una cruz y una medallita con la imagen de una virgen.

Ese día de junio, el mejor político de año salió ileso en plena grieta por la aprobación del aborto legal, mientras su bloque se resquebrajaba por dentro. Y otro tipo de amarillo tomó protagonismo por militar la postura de “las dos vidas” de la manera más radical: “Si sale la ley, estoy pidiendo un cementerio para las víctimas del aborto”, lanzó el salteño Alfredo Olmedo, elegido como el peor político del año.

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Es probable que el diputado que compra camperas amarillas de todo tipo de tela para no pasar desapercibido en ninguna estación del año no esté de acuerdo con la elección: en 2018 ocupó horas en los canales de televisión, recibió a periodistas en su departamento con vista al Congreso, posó con una pala para militar contra “los vagos”, se abrazó a Jair Bolsonaro después de su triunfo en Brasil y abrió varias cuentas de Twitter para iniciar la campaña a la Presidencia 2019.

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Su discurso contra las mujeres y los homosexuales, el pedido de mano dura y la fe evangélica que practica (con bautismo incluido), entre otras cosas, lo convirtieron en un personaje entre bizarro y preocupante para la mayor parte de la política argentina. Olmedo no se inmuta: reniega cuando le dicen que es un personaje, se confiesa fanático de Donald Trump y confía en convertirse en el Bolsonaro argentino.

Marea verde. El debate por el aborto legal en el Congreso dejó un trago amargo para quienes entendieron que se trataba de un tema de salud pública a resolver. Por eso, la sesión de agosto en la que el Senado rechazó el proyecto por 38 votos a 31 se impuso como la frustración política del año.

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La segunda opción más elegida por los miembros del jurado en esa categoría fue el retroceso de la economía, marcada por el combo que integraron la inflación, la suba del dólar, el regreso del FMI y el plan de ajuste. La pobreza (¿cero?) también cosechó votos y apareció en la categoría de proyecto más disparatado de año, junto al aumento de las tarifas (que comenzaron a pagarse en cuotas).

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El mayor disparate fue el rubro que más discrepancia generó. Entre los postulados aparecieron los contratos de Participación Público Privada (PPP), el caso de Santiago Maldonado (la Justicia confirmó que no hubo desaparición forzada) y la promocionada “lluvia de inversiones” que nunca cayó. Pero una idea logró los votos suficientes para superar, por una leve ventaja, al resto: la de dar embriones en adopción y criarlos en incubadoras para evitar los abortos.

Una de las voces que habló en ese sentido fue la del senador Esteban Bullrich, quien propuso “discutir la adopción de embriones”. La “adopción prenatal” se instaló como opción entre los militantes del pañuelo celeste, que en muchos casos llegaron a decir que ni siquiera en casos de violación era esperable la interrupción del embarazo, una variable que ya está legislada en el Código Penal.

Visitantes. La lista de bochornos con la que será recordado 2018 guarda un lugar más, reservado para el papelón del año, que esta vez fue para la frustrada final de la Copa Libertadores. La apedreada llegada del micro de Boca a la cancha de River se impuso muy por encima del intento de Gabriela Michettide hablar en francés con el presidente Emmanuel Macron, después de llegar tarde a recibirlo para la cumbre del G20.

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Ambos hechos tienen algo en común: las fallas en el operativo de seguridad de la Policía de la Ciudad que dejaron expuestos a los jugadores de Boca generaron una suerte de vergüenza ajena para los argentinos ante la mirada de los futboleros del mundo, una sensación que se repitió algunos días después, en la pista del aeropuerto de Ezeiza, cuando la vicepresidenta habló en “frañol”.
El sentimiento creció a medida que pasaron los días, cuando las reprogramaciones del partido suspendido se cayeron una a una y finalmente, la Conmebol le arrebató a la Argentina la posibilidad de dar una muestra de superación y llevó el espectáculo a Madrid. El país cumplió así con una de las definiciones de papelón de la RAE: “Actuación deslucida o ridícula de alguien”.

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Golpeados. A comienzos de enero, cuando tomó un vuelo desde Punta del Este para asumir como ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne no imaginaba que terminaría el año envejecido, sin logros para celebrar en el balance de fin de año y elegido como el peor funcionario de 2018. El economista que saltó del canal TN a manejar la botonera más sensible del país pasó un 2018 turbulento, con línea directa con Christine Lagarde, visitas al FMI, recetas difíciles de explicar y aplicar, conferencias de prensa improvisadas y pocas horas de sueño.

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Pero no todas fueron pálidas: antes de convertirse en parte del “mejor equipo de los últimos 50 años”, Dujovne declaró sus millones en el exterior, después de evadir impuestos en el país, al acogerse a la ley de blanqueo de capitales que impulsó el Gobierno. NOTICIAS reveló la maniobra en una investigación realizada por los periodistas Alejandro Rebossio y Rodis Recalt, a quienes dos fuentes del Gobierno y otras dos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) les confirmaron que el ministro evadió y blanqueó.

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El medallero de los perdedores también guarda un lugar para Roberto Navarro, elegido como el peor periodista del año. Al dueño del portal El Destape no le alcanzó con haber dado a conocer este año las denuncias de cientos de personas que figuraban como aportantes a la campaña de Cambiemos sin haberlo hecho. Su estilo estridente y su periodismo militante K le jugaron en contra. Otros candidatos propuestos por el jurado para quedarse con la categoría fueron Gustavo Sylvestre y Luis Majul.

Por último, y perjudicado por el fenómeno de las fake news, el radical K Leopoldo Moreau ganó como político más antipático. El diputado también obtuvo votos en la categoría de papelón, después de mostrar en una sesión parlamentaria la foto de un supuesto policía infiltrado, que cometía incidentes durante una movilización contra el Presupuesto 2019. El hombre resultó ser un militante y la foto, un archivo de septiembre de 2017.

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Entre varones. Las mujeres del Gabinete, Carolina Stanley y Patricia Bullrich, apenas fueron nombradas en la votación del mejor funcionario. El trofeo fue para Rogelio Frigerio, de aceitado manejo con los gobernadores y atento por estos días al calendario electoral que empieza a rodar. En el mediano plazo, también analiza desembarcar en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el mundo empresarial, el reconocimiento fue para el dueño del Grupo Arcor, Luis Pagani. Su firma se convirtió en un modelo de exportación al alcanzar 120 países con más de 50 marcas y una inversión de más de US$ 580 millones en cinco años.

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Entre los mejores y peores del año no aparece ninguna mujer, pero por primera vez desde que se realiza la encuesta, NOTICIAS enunció las categorías de manera inclusiva para visibilizar a las mujeres que ocupan puestos de poder.